Voces del Cega nº 9 revista voces del cega 9 | Página 4

seguridad y a la vez enseñarles a emprender el vuelo. Recientemente he leído una frase que me gusta mucho y resume esta filosofía: “Abrígales la infancia y no pasarán frío el resto de sus vidas”. Yo también, al igual que los niños, he crecido mucho durante los trece años que he trabajado en este colegio. He crecido personal y profesionalmente. Ese crecimiento se ha producido, sin lugar a dudas, gracias al contacto con muchas personas: compañeros, padres y niños. Este colegio rezuma sentimiento en cada uno de sus rincones y es mi mayor orgullo el haber contribuido un poquito para que sea así. Como he dicho tantas veces: Esta es la escuela que me gusta. Me voy tranquila porque sé que la dejo en buenas manos. No me queda mucho más que decir, aunque podría estar escribiendo sobre este cole y lo que siento durante mucho tiempo, aunque parezca una contradicción. Me queda, eso sí, agradeceros de corazón a todos, compañeros, padres y madres, niños y todas las personas ajenas al centro con las que he tenido el placer de trabajar, la confianza depositada en mí y las muestras de cariño recibidas. Me voy con el corazón repleto y tremendamente orgullosa de lo que dejo. Una vez más: cuidemos de nuestros niños. Lo que nos hace humanos no es el progreso, no es el raciocinio o el desarrollo. Nuestros niños necesitan más saltos en los charcos y menos tablets, más chapuzones en el río y menos empeñarnos en el desarrollo de sus competencias profesionales, más risas, abrazos y cosquillas y menos obsesión por los éxitos académicos porque si cuidamos lo primero tendremos fácilmente lo segundo. Un abrazo enorme. Fátima