Voces del Cega nº 9 revista voces del cega 9 | страница 3

EDUCAR CON EL CORAZÓN Hace unos días, el equipo directivo de nuestro colegio me pidió que escribiese este año el editorial para la revista que hacemos entre todos a final de curso. El motivo de esta petición es mi inminente despedida del centro pues, después de más de treinta años trabajando con niños, trece de ellos en este cole, voy a comenzar una nueva etapa en la enseñanza de adultos. No me resulta fácil escribir estas palabras de despedida pues son muchas las emociones que afloran. Por ello, pido disculpas de antemano si este texto me queda demasiado “personal” o me extralimito en la expresión de sentimientos. Hace dos días comuniqué a mis alumnos la noticia de mi marcha y me encontré con apabullantes muestras de cariño. Sé perfectamente el afecto que me tienen porque es mutuo y lo hemos ido “amasando” a lo largo de todo un curso, pero nunca pensé que el anuncio de mi marcha provocaría tal cantidad de lágrimas, abrazos, emociones y sentimientos. También he podido sentir ese mismo cariño en padres/ madres y compañeros. He podido comprobar además que se trata de amor “del bueno”. En ocasiones. a lo largo de estos meses. he hablado a mis alumnos de que hay que ser valientes y perseguir los sueños y luchar por ellos, de que hay que atreverse a salir de eso que llaman “zona de confort”. A raíz de la noticia de mi nuevo destino les he explicado que trabajar con adultos era una idea que me rondaba en la cabeza desde hacía años, que es un reto personal. Ayer mismo me encontré en la clase con un montón de mensajes de mis chicos y chicas, muchos de los cuales expresaban la misma idea, pero con distintas palabras: “Sentimos mucho que te vayas, pero tienes que cumplir tu sueño”. Lo que os decía: Amor del bueno. Si quieres a alguien déjalo marchar, como decía la canción. No puedo estar más orgullosa de lo que dejo aquí. Me he preguntado durante estas últimas horas el porqué de tanto cariño. La respuesta me lleva siempre al mismo sitio: El amor es un camino de ida y vuelta. Si en algo he ido mejorando a lo largo de tantos años de docencia ha sido en la capacidad para llegar al corazón de los niños. De nada te valen mil cursos de perfeccionamiento y de actualización didáctica o poseer un dominio espectacular de la materia que enseñas si no sabes cómo llegar a su corazón. ¿Y cómo se consigue llegar al corazón de los niños? No pretendo dar lecciones, que no se me malinterprete. Pero creo que tantos años de experiencia me permiten dar algunos consejos sin parecer prepotente: Hay que creer en ellos y en sus posibilidades, tenemos que hacerles partícipes del mundo en el que viven, ayudarles a entenderlo, enseñarles cómo pueden mejorarlo, darles cobijo y