MARISTA, DESDE SUS PRIMEROS PASOS ACADÉMICOS.
POR. CARLOS MARKLEY
ABANDERADO PABELLÓN DE LA INSTITUCIÓN.
La experiencia que he adquirido en la Unidad Educativa Particular Marista no tiene comparación alguna. Los profesores, compañeros y horas de clase han dejado una marca profunda en mi corazón.
Es un honor cerrar una etapa de mi vida junto a los Hermanos Maristas, mi segunda familia, que desde primero de básica supo educarme tanto espiritualemente como cognitivamente; en este momento soy fiel testigo del fruto de su esfuerzo y perseverancia al momento de educar a un niño para "ser buen cristiano y honrado ciudadano"
Los recuerdos que he adquirido a lo largo de mi vida académica me acompañan en el diario vivir, pero a pesar de sentir melancolía al cursar mi último año como estudiante Marista, tengo muchas ansias por enfrentarme al mundo real, aplicando todo el conocimiento y valores adquiridos
Quiero hacer una mención honorífica hacia los profesores, con el objetivo de recalcar el gran esfuerzo que emplean en cada jornada para transformarnos en personas útiles para la sociedad. Gracias a ellos tendremos la capacidad de alcanzar todas nuestras metas y objetivos propuestos.
Lo más importante que he aprendido con los Hermanos Maristas es que el secreto de triunfar está en confiar en nuestras capacidades; por esa razón no me arrepiento de pertenecer a esta Unidad Educativa y cuando me pregunten ¿En que colegio me gradué?, lo diré con orgullo, "Mi colegio Marista" por siempre.
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