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VIDAMÉDICA / Historia de la Medicina
El medioambiente como terapia:
SAN JOSÉ DE MAIPO, UN PASAJE DE LA MEDICINA GEOGRÁFICA CHILENA
Marcelo López Campillay Presidente de la Sociedad Chilena de Historia de la Medicina
San José de Maipo visto de La Canchilla [ fotografía ] Luciano Magnère
El nexo entre individuo y medioambiente ha definido históricamente la forma de pensar y practicar la medicina en diversas culturas. La asociación entre clima, hidrografía, relieve y el concepto de lo saludable ha dado origen a formas de pensamiento adaptadas a las circunstancias de cada pueblo, tema que cobra relevancia actual frente al debate sobre la crisis climática. En el mundo occidental, la medicina hipocrática ejemplificó esta integración entre persona y entorno, ponderando el conocimiento del medioambiente como requisito fundamental para prevenir enfermedades relacionadas con las estaciones. Esta relación se reformuló con el industrialismo, cuando la contaminación urbana, la fatiga y los accidentes laborales se convirtieron en manifestaciones médicas elocuentes. En Chile, la geografía llamó tempranamente la atención de cronistas europeos como Diego de Rosales, quien atribuyó la salud del pueblo mapuche al clima del valle central. En la década de 1820, Eduard Pöeppig, uno de los tanto viajeros europeos que visitó América en aquel entonces, escribió sobre las favorables condiciones sanitarias del país, explicadas por el aislamiento geográfico y la regularidad de los fenómenos meteorológicos que facilitaban transiciones pausadas entre estaciones.
Sin embargo, la civilización moderna trajo epidemias como viruela, tifus, tuberculosis y sífilis, que se transformaron en flagelos urbanos. El país debió recurrir a soluciones más allá de la medicina científica, surgiendo la Geografía Médica como disciplina que en el siglo XIX recogió el concepto hipocrático de las " constituciones médicas ". A partir de 1880, médicos chilenos investigaron espacios geográficos propicios para la salud, destacando San José de Maipo. El doctor Sandalio Letelier describió en 1880 su " temperamento " favorable para afecciones pulmonares crónicas, ubicado entre 1500-1600 metros sobre el nivel del mar, con vegetación vigorosa, aguas claras y aire seco. Su medioambiente libre de " evaporaciones dañinas " lo convertía en refugio ideal para tuberculosos, aunque no recomendable para enfermedades cardíacas. En 1884, el doctor José Grossi presentó casos de pacientes con problemas pulmonares que mejoraron gracias al clima de San José, avalando el aporte de la Geografía Médica. En el siglo XX, los avances científicos y la consolidación de la Salud Pública no mermaron su imagen médica. Se inauguraron la Casa de Salud( 1919) y el Sanatorio Laennec( década de 1930), instituciones que fueron emblemas de la política antituberculosa de aquellos tiempos. A comienzos del siglo XXI, establecimientos como la Casa de Salud continúan prestando servicios, aunque bajo condiciones distintas. Desde una perspectiva histórica, San José de Maipo simboliza una concepción médica del medioambiente y representa una página connotada de la historia de la salud chilena, donde el vínculo entre individuo y entorno sigue siendo protagónico en la sanación. Por cierto, no es el único caso que existe en el país. Existen muchos ejemplos donde los“ espacios de sanación” forman marte de la historia de muchas regiones, como los valles de la región de Coquimbo, el valle de Aconcagua, la zona del Maule, región de Biobío, entre otras. En suma, reflejan que la historia médica de Chile es parte de una perspectiva donde la salud y el ambiente conjugan un ideal de sanación que debemos tener en cuenta en este siglo, donde el calentamiento global encarna un enorme reto para la salud de las poblaciones.