Vida Médica Volumen 77 N°3 2025 3 | Page 67

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El contador de vidas:

HISTORIAS DE LA PAMPA, LA MEMORIA Y LO INVISIBLE

Yo no creo en Dios, pero estoy seguro de que Dios sí cree en mí.

El sábado 2 de agosto, en el auditorio del Colegio Médico de Chile, tuvo lugar el conversatorio“ El contador de vidas: historias de la pampa, la memoria y lo invisible” con el destacado escritor nacional Hernán Rivera Letelier, Premio Nacional de Literatura 2022. Nacido en Talca en 1950, pasó toda su niñez y juventud en las oficinas salitreras del norte de Chile, convirtiendo sus vivencias y experiencias en el desierto en la base de su profusa obra literaria, constituida por 23 novelas. Su trayectoria se inicia con el libro que lo catapultó a la fama, La reina Isabel cantaba rancheras, publicado en 1994. También destacan Himno del ángel parado en una pata, Los trenes se van al purgatorio, Santa María de las flores negras, Hombres que llegan a un pueblo y La vida oculta de un escritor. Luego de las palabras de bienvenida de la presidenta del Colegio Médico, Dra. Anamaría Arriagada, y de la presidenta del Colegio Médico Santiago, Dra. Francisca Crispi, se dio inicio a la actividad con una hermosa semblanza biográfica del autor, realizada por la Dra. Catherine Fieldhouse, integrante del Grupo Sueños de Médicos Escritores. Durante la conversación con el Dr. Marco Antonio Medina, del Departamento de Bienestar y Extensión del Colegio Médico Santiago y del Grupo Sueños, Rivera Letelier se explayó acerca de sus comienzos literarios en la poesía, un género muy diferente a las novelas que le conocemos, pero que marcó su ingreso al mundo literario y al que siempre regresa. También leyó uno de sus poemas dedicado al norte, incluido en la reedición de su primer poemario Poemas y pomadas. En un diálogo muy ameno, el autor recorrió su vasto universo literario, el origen de sus libros más conocidos y se emocionó al relatar cómo algunos de sus personajes también eran parte de sus vivencias personales y familiares. Con un humor muy particular, deleitó a los asistentes con sus anécdotas y dejó algunas reflexiones significativas:

Mi epitafio lo tengo escrito desde hace muchos años: Aquí yace Hernán Rivera Letelier, murió antes que su obra.
Mi literatura está hecha para que la entienda todo el mundo, y es un honor cuando la gente me dice:‘ Cuando estoy apagada y sin ánimo, leo un libro suyo y me sube el ánimo’. Eso es un regalo inmenso para mí.