VIDAMÉDICA / Perspectivas { 65
prácticas que existen en la administración de estos preparados letales, cuyo efecto dependerá de condiciones particulares como peso del paciente, su patología de base, otras patologías, contenido estomacal o si él se lo administra bien, ¿ cuál será el parámetro para juzgar a un médico en estos casos, donde no existe experiencia médica tabulada y evaluada? Si no logramos nuestro objetivo o lo hacemos con muestras de sufrimiento, ¿ seremos juzgados ahora por los resultados? ¿ Seremos juzgados por negligencia? Otra vez, ¿ por qué la profesión médica tiene que asumir una tarea cuya responsabilidad es de toda la sociedad? Parece ser entonces que, si un médico aceptase poner fin a la vida de un paciente, sería una acción que no se puede excusar o comprender por una situación de urgencia o de desastre, como pudiera ser la muerte causada en guerra o desastres naturales. Sería una acción deliberada, decidida libremente y en su plena capacidad. ¿ Será suficiente para violar la norma de“ no matar” la petición repetida de un paciente? Parece que no, por las siguientes razones: La Medicina ha logrado, a través de toda su existencia, proveer a sus pacientes sufrientes recursos eficaces para mitigar sufrimientos, incluyendo analgésicos, intervenciones quirúrgicas y sedantes. Junto con ello debemos tener presente que el sufrimiento de un paciente terminal o el de una enfermedad crónica y progresiva no es solamente del ámbito de la medicina. En su génesis y dinámica participan elementos personales, familiares, sociales o de orden espiritual, que escapan a la acción del médico y, por lo tanto, de su responsabilidad. En ese sentido, somos todos responsables de su causa y de su mitigación. El provocar la muerte a un paciente en esa situación no elimina la causa ni mitiga el sufrimiento, solo elimina al sujeto sufriente. Los únicos que se aliviarían son todos los vivos que tenemos la responsabilidad de ayudarlo verdaderamente. Además, el médico, si acepta esa intervención, actuaría solamente como la mano ejecutante de una sociedad incapaz de proporcionar una ayuda y alivio verdadero, y que busca solamente eliminar a semejantes que de alguna manera nos perturban. Las condiciones descritas anteriormente— intención de ayudar, petición expresa y sentimiento de compasión, nobles en principio— son muy difíciles de que estén presentes:
• La ayuda que se presta es muy dudoso que sea realmente una ayuda. Como vimos, el provocar la muerte para aliviar un sufrimiento es poco racional. Siendo la enfermedad y el sufrimiento accidentes que ocurren en un sujeto, y si los médicos luchamos para erradicar esos accidentes justamente para conservar la integridad del sujeto, no se puede entender que se busque eliminar todo: al sujeto junto con todos sus accidentes.
• En cuanto a la petición expresa, todos los profesionales de la salud conocemos los efectos de la soledad de los pacientes sufrientes. Sabemos cómo un cariño demostrado en múltiples y pequeñas acciones de parte de todos o de algunos de los que participan en la atención de pacientes terminales logra darle el sentido necesario para soportar el dolor. Compárese esa actitud con la presencia expresa o tácita de la posibilidad de acceder a la eutanasia en ese paciente, que además está preocupado del bienestar de sus seres queridos y de evitarles mayores preocupaciones. ¿ Cómo no va a tender a considerarla y solicitarla?
• Por último, ese sentimiento de compasión, ese noble padecer junto con el sufriente, que motiva e impulsa a la ayuda para hacer tolerable el sufrimiento de un paciente, y cuya presencia sería una condición básica para una acción tan drástica como causarle la muerte, con el cual se comparte de alguna manera el dolor, ¿ podrá surgir de aquel médico dedicado y dispuesto a efectuar este procedimiento en cualquier caso? Como vimos, es muy excepcional que sea el médico tratante el involucrado en la atención de pacientes terminales. En los equipos de cuidados paliativos la participación de un médico es mucho menor que la de los demás profesionales y de la familia. Son estos últimos los que padecerán el dolor junto al paciente. En todo caso, mucho más que el médico del equipo y muchísimo más que aquel médico llamado a realizar el procedimiento.