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PERSPECTIVAS
En el Colegio Médico conviven cerca de 40 mil miradas, experiencias y convicciones. En este espacio queremos reflejar esa diversidad de pensamiento en torno a temas que nos interpelan como médicos, como sociedad y como personas. Porque la medicina también se construye desde el pensamiento crítico y el debate respetuoso. Dos páginas. Dos miradas. Una sola conversación.
EUTANASIA VS.“ ORTOTANASIA”: UN DILEMA FÚTIL
Dra. Sofía Salas Ibarra Integrante Depto. Ética COLMED y docente investigadora en Bioética de la UDD.
VERSIÓN WEB
Frente al actual avance legislativo de un proyecto de ley sobre eutanasia, han surgido voces desde el mundo médico chileno que señalan que, en vez de eutanasia, debiera legislarse para permitir la“ ortotanasia”. En primer lugar, vale la pena detenerse en el significado actual de estos términos, cuyo origen se remonta a la medicina griega. Si bien etimológicamente eutanasia significa“ buena muerte”, en el concepto actual este término hace referencia al acto deliberado de poner fin a la vida de una persona que no desea seguir viviendo, en el contexto de una enfermedad grave e incurable que le provoca un sufrimiento imposible de aliviar, y que cumple con una serie de requisitos para que su solicitud sea aceptada. La Asociación Europea de Cuidados Paliativos ha hecho un llamado a eliminar el uso de adjetivos— como eutanasia pasiva o involuntaria—, puesto que confunden el debate. En el suicidio médicamente asistido, en cambio, es el paciente quien ingiere los fármacos letales, cumpliendo con los mismos requisitos legales. Ortotanasia, por su parte, es un término cuya raíz griega significa“ correcto” o“ derecho”; por lo tanto, sería equivalente a una“ muerte natural”. Es decir, se refiere a la atención médica enfocada en aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida de los pacientes terminales, sin acelerar ni retrasar la muerte, respetando la dignidad y la autonomía del paciente. Aunque este término sigue siendo utilizado en algunos contextos, muchos prefieren hablar de adecuación del esfuerzo terapéutico, ya que es más descriptivo y preciso, y evita confusiones semánticas. Cabe señalar que en Chile ya existe la posibilidad ética y legal de suspender medidas de soporte vital que prolongan artificialmente la vida y se consideran fútiles o desproporcionadas, puesto que no producen beneficio al paciente. En este sentido, no hay justificación para plantear una legislación sobre“ ortotanasia”, ya que estas medidas de fin de vida están actualmente disponibles y son legales. El concepto de muerte digna está íntimamente relacionado con la idea de respeto a la autonomía y los derechos humanos en el proceso final de la vida. No se trata solo de la ausencia de sufrimiento, sino de garantizar que una persona, al final de su vida, reciba el tratamiento adecuado, que se respete su voluntad y que cuente con un entorno que le permita morir en paz. Por lo tanto, no toda“ muerte digna” implica eutanasia, ni toda eutanasia— si no se realiza de manera adecuada— tendrá como resultado una“ muerte digna”.
Si bien la eutanasia sigue siendo un tema controvertido y ampliamente discutido a nivel mundial, su legislación debe darse en el contexto del cuidado del final de la vida, sin que ello signifique contraponerla a los cuidados paliativos de excelencia. La experiencia comparada demuestra que, incluso en contextos con muy buenos cuidados al final de la vida, existe un pequeño grupo de pacientes cuyo sufrimiento no logra ser aliviado, aun disponiendo de los mejores recursos sanitarios. Es en ese contexto donde se plantea la posibilidad de que un paciente competente y debidamente informado solicite asistencia médica para morir. Acoger la solicitud de eutanasia pone en el centro de la preocupación clínica al paciente, con sus propios valores y sufrimientos, respetando así su autonomía. Para que la eutanasia sea éticamente admisible, tanto el equipo médico como el propio paciente deben haberse formado la íntima convicción de que se han agotado todas las medidas posibles para aliviar ese sufrimiento intolerable. En los países donde la eutanasia es legal, el procedimiento se realiza bajo estrictas regulaciones, asegurando que la decisión se tome con pleno consentimiento del paciente y dentro de un marco ético y médico que proteja los derechos humanos. Por estos motivos, considero que la discusión entre“ eutanasia” y“ ortotanasia” es un dilema fútil, puesto que no se trata de medidas antagónicas.