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VIDAMÉDICA / FalmedEduca
Ante esta realidad, el vicepresidente de FALMED subraya la importancia de una reacción prudente y temprana.
“ Cuando un médico enfrenta una exposición pública, lo primero que debe hacer es contactar a FALMED. La Fundación puede orientar sobre cómo actuar, si corresponde hablar con la prensa, cómo manejar redes sociales y cómo protegerse jurídicamente. No hay que reaccionar impulsivamente. Cada declaración puede tener consecuencias legales”, advierte.
¿ Educación o autopromoción? El dilema del protagonismo digital
Más allá de las denuncias, otro punto de análisis es el uso cotidiano que los médicos hacen de sus redes sociales. Para De La Torre, existe un debate abierto en la cultura médica sobre este tema.“ Algunos colegas creen que es parte del ejercicio profesional mostrar resultados, educar o incluso utilizar redes como estrategia de posicionamiento. Otros, en cambio, lo consideran una forma inapropiada de ejercer. Lo cierto es que nos enfrentamos a un dilema donde confluyen cultura, ética y aspectos médico-legales”, dice.
Por eso, su recomendación es clara:“ El uso de redes debe estar alineado con la Ley de Derechos y Deberes de los Pacientes, los códigos éticos y el consentimiento informado. No se deben compartir imágenes sin autorización expresa, ni publicar con fines publicitarios. En cambio, el enfoque debe estar en educar, promover hábitos saludables y prevenir enfermedades. Si se usa con ese fin, es un buen recurso. Pero frente a un conflicto, se debe actuar con cautela y pedir asesoría”.
Ética en tiempos de algoritmos
La Dra. Gladys Bórquez, presidenta del Departamento de Ética del Colegio Médico, también observa con atención este fenómeno. Reconoce que el Código de Ética vigente aún no regula explícitamente el uso de redes sociales por parte de médicos, pero adelanta que este tema será parte de una próxima actualización.
“ Estamos pronto a iniciar, junto a una universidad, una investigación nacional para conocer el clima ético del cuerpo médico. El objetivo es que los temas que emergen desde la realidad profesional, como las redes sociales, queden incorporados en una nueva propuesta ética”.
Desde su experiencia, el uso de redes sociales con fines de autopromoción representa un riesgo ético creciente.
“ El problema no es que el médico busque difundir su trabajo, sino que lo haga desde un lugar que desplace los principios básicos de la medicina. En las redes se han ido perdiendo los límites. Se promocionan procedimientos, se destacan resultados positivos sin mostrar los negativos. Eso genera sesgos, falta a la evidencia científica y pone en duda la honestidad del consentimiento informado”, advierte.
También recalca los riesgos asociados a la confidencialidad.“ Tomar o publicar fotos sin autorización, mostrar datos del paciente o transmitir procedimientos en vivo son prácticas que pueden transgredir el secreto profesional. Aunque haya consentimiento, si el objetivo es promocionar al médico, estamos frente a un conflicto ético grave”.
Dra. Gladys Bórquez Presidenta del Departamento de Ética del Colegio Médico
La medicina. no puede
“ transformarse en un producto, ni los pacientes en recursos para ganar seguidores. Las redes sociales deben usarse con prudencia, respeto por la confidencialidad y siempre poniendo al paciente en el centro”.
Para la Dra. Bórquez, las redes no deben ser tratadas como un espacio distinto al mundo presencial.
“ Los médicos tenemos las mismas obligaciones en todos los contextos: preservar la confidencialidad, proteger al paciente, evitar el lucro a costa del otro. Si se publica algo con fines educativos y con consentimiento informado, puede estar justificado. Pero si se hace para aumentar la clientela o el prestigio personal, ya se está cruzando un límite”.
Por eso, su mensaje a los médicos jóvenes es claro:“ Hay que reflexionar profundamente sobre cómo aplicar los principios de la medicina en el uso de redes. Es preferible ser escuetos y responsables. La medicina no puede transformarse en un producto, ni los pacientes en recursos para ganar seguidores.
El centro siempre debe ser el bienestar del paciente”, finaliza. La cultura digital ha traído nuevas oportunidades, pero también nuevos desafíos. En este contexto, el profesionalismo médico debe adaptarse sin perder su esencia: actuar con prudencia, responsabilidad y ética, también en el espacio virtual.
Desde FALMED, se insiste en que la defensa del médico comienza mucho antes de un juicio: parte por la prevención, la formación y la contención frente a la exposición. Y desde el Colegio Médico, se aboga por una ética médica revitalizada, capaz de dialogar con los cambios tecnológicos sin abdicar de sus principios.
Porque al final del día, lo que está en juego no es solo la reputación de un profesional, sino la confianza en todo el sistema de salud. Hoy, más que nunca, los médicos deben formarse también en ética digital.
~ FALMED l3 ~