Vida de San Juan Bautista De La Salle VIDALASALLE | Page 19
Cuando la vida empieza de nuevo
Dos años después de mi regreso reunía los 16 Hermanos responsables de
alguna de nuestra obra y, por fin, pude persuadirles de que eligieran uno que
fuera su nuevo guía. Así lo hicimos. Durante dos años disfruté de ese descanso,
pero sabía que se acercaba la hora de iniciar una nueva andadura hacia aquel
lugar donde la vida empezaría de nuevo. Yo amaba la vida, esta vida, pero en el
fondo del alma sabía que lo mejor de. todo estaba por llegar. Este pensamiento
comenzaba a sonar como una suave melodía dentro de mí.
Poco antes de mi muerte, como consecuencia de un malentendido con un
párroco sobre el funcionamiento de un internado de delincuentes que nosotros
dirigíamos, aún recibí un comunicado del arzobispo informándome que se me
prohibía ejercer de sacerdote en la diócesis y que perdía todas mis facultades
como tal. Sin ponerme melodramático sobre esto último, pienso que se puede
decir que el Señor me pedía apurar su Cáliz hasta la última gota.
En las biografías que se escribieron de mí se dice que, cuando fallecí, el día
de Viernes Santo de 1719, a la edad de 68 años, había gente por la calle
exclamando: "Ha muerto el santo". Recuerdo que unos veinte años antes una
mujer me llamó santo y me reí con todas mis ganas. Hice lo mismo después de
partir hacia el Padre. Hoy, aún me hace gracia.
Un sacerdote amigo, un Hermano y mi propio sobrino se pusieron al poco
tiempo, pluma en mano, a escribir mi vida. Reconozco que estos y otros
biógrafos no lo hicieron del todo mal, pero ponían tanto empeño en
proclamarme santo, que olvidaron que, antes que nada, fui una persona.
Algunas de las cosas que dicen son verdad, otras no fueron así, pero, en
general, ninguno ha sido capaz de acertar con lo que realmente me movió a
actuar.
Hay un estudio, con todo, que ha llegado al fondo de la cuestión. El autor del
mismo, un Hermano, ha dicho que cuando compuse mis "Meditaciones para el
Tiempo del Retiro", también escribí la historia de mi vida. Tenía razón. Cuando
uno escribe, siempre se describe a sí mismo. De hecho, todo lo que te acabo de
contar sería más bien mi segunda autobiografía, pero hay una gran diferencia
entre las dos. Estas Meditaciones son un verdadero reflejo de lo que fue mi
itinerario espiritual. Lo que te he contado aquí, no pasa de ser una mera
descripción de algunos de los acontecimientos más llamativos, y apenas dice
algo de lo que fue mi odisea espiritual.
Esas 16 Meditaciones describen una experiencia primordial. El autor del
estudio especula que, cuando las escribí, yo era como un intrépido alpinista