Viajes Íncreibles Octubre 2026 | Page 50

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VIAJES INCREÍBLES
LA REVOLUCIÓN DE LA CO- MODIDAD
Entonces llegaron los leggings. Los pants. Las sudaderas. Los conjuntos deportivos. Los tenis. Y descubrimos algo bastante razonable: no hay ninguna medalla por pasar diez horas incómodos dentro de un avión. La comodidad ganó terreno hasta convertirse prácticamente en el uniforme no oficial del viajero contemporáneo. Pero ahora aparece una nueva etapa. No estamos regresando al traje de tres piezas ni al vestido estructurado para tomar un vuelo de madrugada. Estamos intentando que la comodidad se vea intencional. En abril de 2026, Vogue identificaba precisamente esa combinación en diferentes atuendos de viaje: jeans amplios, camisetas sencillas, cardigans, camisas holgadas, pantalones relajados, chamarras y calzado plano. El denominador común no era una prenda determinada, sino encontrar piezas suficientemente cómodas para el trayecto que siguieran funcionando al aterrizar.
VESTIRSE PARA EL VIAJE, NO PARA LA FOTO
Ese quizá sea el cambio más interesante. El buen airport style no debería medirse únicamente frente al espejo antes de salir de casa. Hay que imaginarlo seis horas después. Después de caminar por dos terminales. Después de permanecer sentado. Después de dormir veinte minutos en una posición imposible. Después de atravesar un aeropuerto con aire acondicionado y salir a una ciudad varios grados más caliente. Ahí descubrimos si realmente funcionaba. Por eso las prendas amplias y las capas aparecen constantemente en los atuendos contemporáneos de viaje. En junio de 2026, editoras de Vogue consultadas sobre sus propios looks para desplazarse coincidían en básicos cómodos y prendas capaces de responder a la diferencia entre cabinas frías y destinos mucho más cálidos. La fórmula parece sencilla: comodidad + movimiento + temperatura + estilo personal.
LA CAPA QUE SALVA EL VUELO
Hay una razón por la que cardigans, chamarras ligeras, suéteres y gabardinas aparecen una y otra vez cuando hablamos de ropa para viajar. El aeropuerto puede estar templado. La cabina, fría. Y nuestro destino, completamente diferente.
Una buena capa permite responder a esos cambios sin necesitar un atuendo distinto para cada momento. Vogue destacó en 2026 precisamente el cardigan como una pieza especialmente funcional para viajar debido a su capacidad para adaptarse a cambios de temperatura y seguir funcionando después del vuelo. Pero hay otra ventaja. La capa exterior estructura el look. Un pantalón relajado y una camiseta pueden parecer ropa para permanecer en casa. Añadimos una chamarra bien cortada, un cardigan o una gabardina y la misma combinación cambia completamente. No sacrificamos comodidad. Simplemente dejamos de parecer accidentalmente vestidos.
EL AEROPUERTO VOLVIÓ A SER PASARELA
Las redes sociales también cambiaron la escena. Durante décadas, las fotografías de celebridades llegando a LAX, JFK, Heathrow o Charles de Gaulle convirtieron el aeropuerto en una extensión involuntaria de la cultura de moda. Hoy esa lógica ya no pertenece únicamente a las celebridades. TikTok, Instagram y Pinterest convirtieron el airport outfit en una categoría propia. British Vogue incluso volvió la mirada hacia el estilo aeroportuario de los años noventa en abril de 2026, recordando las imágenes de modelos, músicos y actores caminando por terminales con blazers amplios, jeans rectos, lentes oscuros y una estética aparentemente despreocupada. La paradoja es divertida. Queremos parecer como si no hubiéramos pensado demasiado qué ponernos. Después de haber pensado exactamente qué ponernos.
LA NUEVA ELEGANCIA NO APRIETA
Hay otra diferencia importante con aquella época dorada de la aviación. Vestirse bien ya no significa necesariamente vestirse formal. Un pantalón amplio puede verse sofisticado. Un conjunto tejido puede ser cómodo sin parecer pijama. Unos tenis limpios pueden convivir con una gabardina. Una camiseta básica puede funcionar debajo de una chamarra estructurada. Harper’ s Bazaar analizaba este verano diferentes atuendos aeroportuarios construidos precisamente sobre ese equilibrio: básicos, prendas relajadas, capas, vestidos cómodos, tenis, bailarinas y bolsos amplios capaces de combinar funcionalidad con una apariencia más cuidada.