Reforma protestante en el siglo XVI? Y
segunda: ¿Es correcto entender la misión
protestante del siglo XIX en España como
una Segunda Reforma?
El protestantismo español del siglo XVI
En los primeros años del reinado de Felipe
II (1555-1598) aparecen algunas redes de
contactos protestantes en Valladolid y Sevi-
lla. Estos protestantes no son los primeros,
pero sí los más numerosos de estos años.
Sin embargo, la inquisición interviene antes
de que puedan expandirse desde la clase
social donde tienen su origen, el clero, la
nobleza y la alta burguesía. Los autos de fe
celebrados en las dos ciudades en los
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años 1559 y 1560 acaban con ellos .
Después de este tiempo, los protestan-
tes españoles son individuos con ideas re-
ligiosas diversas, perseguidos por la inqui-
sición o refugiados en el extranjero.
Esta corta descripción para explicar el
fracaso de la Reforma protestante en Es-
paña, en principio, es suficiente. La Refor-
ma tuvo sus seguidores y simpatizantes y
los conocemos por el registro de la inquisi-
ción y, también, por la impresionante biblio-
teca que han dejado como legado, publi-
cada en el extranjero, pero fueron disper-
sados y exterminados antes de haber en-
trado en contacto con el pueblo llano. Co-
nocido es lo que dice Gonzalo de Illescas,
historiador católico del siglo XVII, en cuanto
de su potencia para expandirse: “Eran tan
numerosos que si todavía hubieran espe-
rado dos o tres meses más en combatir es-
ta plaga, esta peste se hubiera extendido
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por toda España” . Lo que sugiere Illescas
es que hubo en España un pueblo en po-
tencia suficientemente numeroso para rea-
lizar una Reforma: “El catolicismo español
fue el mejor organizado, tal vez el más re-
novador; en todo caso, el más militante y el
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más autosuficiente de Europa” .
Más que en otros países, la iglesia es-
taba unida con las coronas y la nación en
un proyecto común de reconquista, pureza
nacional y religiosa, colonización y misión.
El misticismo español ofreció la posibilidad
de una vida espiritual más profunda dentro
de la propia Iglesia Católica, que, en otros
países, tuvo que buscarse fuera de ella.
Mientras que en Alemania y en otros paí-
ses numerosos clérigos se unieron a la Re-
forma, en España numerosos clérigos
acompañaron a los conquistadores. En
Alemania los campesinos se unieron a
Tomás Münzer para atacar castillos, igle-
sias y monasterios y luego a Jan van Ley-
den y sus anabaptistas para fundar en la
ciudad de Münster la Nueva Jerusalén, pe-
ro los españoles se unieron a los conquis-
tadores para fundar una Nueva España.
Resumiendo podemos preguntar si se
podía esperar que en estas condiciones el
catolicismo español se adaptase a la com-
prensión renovada del evangelio por Lute-
ro. Aconteció lo contrario: el catolicismo es-
pañol se cerró herméticamente ante el pro-
testantismo y se convirtió, representado por
Ignacio de Loyola y los jesuitas, en la van-
guardia de la Contrarreforma.
Entonces, ¿España ha experimentado
una Reforma protestante? Parece que no.
Si bien, el protestantismo español fue de
una notable fuerza espiritual, moral e inte-
lectual en comparación con el número de
sus partidarios, no pudo convertirse en una
verdadera Reforma. No tuvo el poder de
provocar la revolución que, en otros países,
permitió la fundación de iglesias post-
romanas. Y no solamente por la persecu-
ción, sino también por la ausencia de facto-
res religiosos y espirituales en combinación
con culturales, sociales, políticos incluso
Verdad y Vida Mayo - Junio 2017
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