Verdad y Vida Mayo/Junio 2017 | Seite 25

dríamos sentir el consuelo que recibi- mos de nuestro ‘Padre misericordioso y Dios de toda consolación, y por lo tanto no podríamos consolar a aquellos que sufren a nuestro alrededor ‘con el mis- mo consuelo que de Dios hemos reci- bido”. Ante la pausa reflexiva de Clara, Es- peranza exclamó como a quién se le ha iluminado de repente la mente con la respuesta a un desafío: ‘¡Tenemos un Padre maravilloso que no desaprove- cha ni una oportunidad para mostrarnos su amor! ¡En verdad Dios hace de los limones limonada! No sabes lo que me ayudas cada vez que vengo a verte y hablamos so- bre estos temas que me bullen en la cabeza. No solo me ayudas a que me olvide de mi cáncer, sino a ver más a Dios como verdaderamente es: infinita- mente amoroso, misericordioso y que tiene un maravilloso propósito para ca- da uno de los seres humanos, a pesar de las circunstancias por las que poda- mos estar pasando, que en las mayoría de las ocasiones permite y usa para que nos acerquemos más a él e ir formando la imagen de su Hijo en nosotros’. Clara se sintió impulsada a aclarar algo a Esperanza mientras la escucha- ba, pero viendo la profundidad de lo que esta estaba afirmando decidió no inte- rrumpirla hasta que acabara. “Doy gracias a Dios por la compren- sión que te está dando y por decirme que te ayudo cuando tenemos la opor- tunidad de vernos y compartir sobre nuestra fe. Dios también se está valien- do de ti para ayudarme, tanto en lo espi- ritual como en lo personal. Esperanza, www.comuniondelagracia.es no me quiero colgar medallas que no me corresponden, en realidad es Dios el que te está ayudando por medio de mí a través de su Espíritu que mora en mí. Y Dios así desea y espera que su- ceda entre los cristianos. Jesús dijo que su sacrificio nos haría libres, libres de la culpa y la vergüenza; libres del temor y la ansiedad; y al final, libres de las lágrimas y el dolor. Nuestra fe, oración y conversación tienen un im- pacto en nuestra calidad de vida y en la de los que nos rodean. En medio de nuestros desafíos más difíciles podemos tener la seguridad de que nuestro dolor tiene sentido. Pode- mos confiar que Dios tiene un gran pro- pósito aún para nuestro sufrimiento. El dolor no es placentero, pero su propósi- to es siempre que miremos a Dios. Él promete un tiempo, en la plenitud de su reino, en el que no habrá más dolor ni sufrimiento, cuando el mal sea entera- mente erradicado y todas las cosas sean enteramente nuevas en su pleni- tud”. Mientras Clara decía esto buscó en su Biblia lo que deseaba leerle a Es- peranza: “‘Oí una potente voz que pro- venía del trono y decía: «¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo esta- rá con ellos y será su Dios. Él les enju- gará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni do- lor, porque las primeras cosas han de- jado de existir. El que estaba sentado en el trono dijo: «¡Yo hago nuevas todas las cosas!» Y añadió: “Escribe, porque estas palabras son verdaderas y dignas de confianza”’ (Apocalipsis 21:3-5). (Continuará en el próximo número) Verdad y Vida Mayo - Junio 2017 25