Rincón de esperanza
Para poder consolar
por Pedro Rufián Mesa
Esperanza y Clara estaban
teniendo una interesante y
profunda charla. Reflexio-
naban mutuamente sobre
el problema del dolor que,
de una forma u otra, antes
o después, es una realidad
que llega a todo ser huma-
no. Esperanza, como psi-
cóloga clínica, lo hacía des-
de su perspectiva profesio-
nal. Clara, en cambio, lo
hacía desde su experiencia
como creyente.
“Esperanza” continuó
Clara, “¿no te identificas y
comprendes mucho más ahora a las
personas que sufren cáncer que antes
de que enfermaras?”.
‘Por supuesto que sí’, le contestó
Esperanza. ‘Ahora sé por experiencia
personal todo lo que significa esta en-
fermedad, mientras que antes, cuando
aconsejaba a pacientes que la padecí-
an, lo hacía solo desde la óptica y la dis-
tancia del conocimiento teórico’.
“Estoy totalmente de acuerdo conti-
go Esperanza. Creo que esta es otra
razón muy importante por la que nues-
tro Padre amoroso no impide que, a ve-
ces, suframos dolor: para que podamos
sentir empatía y consolar de una forma
más efectiva a aquellos que lo sufren a
nuestro alrededor”. Tomando su Biblia
de nuevo, Clara encontró rápidamente
24
Verdad y Vida Mayo – Junio 2017
la escritura que quería leerle a Espe-
ranza, y que, según ella entendía, y por
lo que el pastor Andrés había dicho en
más de un mensaje, afirmaba clara-
mente lo que acababa de decir. Y leyó
las palabras del apóstol Pablo: ‘“Alaba-
do sea el Dios y Padre de nuestro Se-
ñor Jesucristo, Padre misericordioso y
Dios de toda consolación, quien nos
consuela en todas nuestras tribulacio-
nes para que con el mismo consuelo
que de Dios hemos recibido, también
nosotros podamos consolar a todos los
que sufren. Pues así como participamos
abundantemente en los sufrimientos de
Cristo, así también por medio de él te-
nemos abundante consuelo’ (2 Cor.
1:3-5) .
Si no sufriésemos nunca, no po-
www.comuniondelagracia.es