Llegamos al restaurante. Se veía que era muy elegante el lugar, Me sorprendió, pues no sabía que vendríamos a un sitio como éste. Preguntó por la reservación y el mesero nos llevó a nuestra mesa. Nos sentamos y comenzamos a ver el menú. Había tantas cosas, no sabía qué ordenar. Al final Santiago me recomendó la lasagna, la especialidad de la casa. Él ordenó lo mismo. Mientras esperábamos nuestra comida, me preguntó sobre mi familia y el porqué estaba en el grupo. Pensé que era el peor tema de conversación, pero aún así le conté. Le dije que mi familia era un desastre, que la única persona a la que le importaba era a mi tía Ana, ella fue la persona que me obligó a ir al grupo. Le conté que mis padres estaban divorciados, generalice en algunos aspectos. Le expliqué que mi papá trabaja mucho, casi no lo veo. Estoy segura que cuando cumpla dieciocho no los voy a volver a ver. Mi mamá es alcohólica. No hay mucho qué decir. Fue entonces cuando decidí preguntarle sobre su familia. Me explicó que eran muy unidos, siempre lo apoyaron y lo ayudaron a salir de su alcoholismo. Gracias a ellos se convirtió en la persona que es hoy. La cena estuvo deliciosa,la pasé muy bien, espero salir con él otra vez.