Pobreza es ser niña o niño
y sufrir violencia física,
psicológica o emocional
La violencia en cualquiera de sus formas es una vulneración de derechos que implica múl-
tiples consecuencias en el bienestar presente y futuro de las niñas, niños y adolescentes.
Gran parte de la violencia que sufren se encuentra naturalizada en el ámbito familiar: pese
a que el 96% de los adultos manifiesta que chicos y chicas no deben ser castigados física-
mente, el 70% de los hogares utiliza métodos de crianza violenta como agresiones verbales
y castigo físico (ECOVNA, 2012). Esta invisiblización implica que se carezca de datos y no se
denuncie en la medida en que se debería. Además, las niñas, niños y adolescentes también
sufren violencia en la escuela, en las redes sociales y en instituciones deportivas. Los ámbi-
tos que debieran ser de protección y confianza, afecto y estímulo para el desarrollo integral,
son donde muchas veces se sufren agresiones y maltratos.
Para erradicar eficazmente la violencia es necesario
Las familias dicen:
impulsar y apoyar iniciativas orientadas a visibili-
zar y prevenir toda forma de violencia contra ni-
ñas, niños y adolescentes, promover el buen trato
“Mi nena era muy
rebelde y a nosotros
cuando éramos
chicos nos criaron
con cintazos, eso era
normal, lo teníamos
naturalizado, para mí
era la forma de criar”.
en la crianza, fortalecer las respuestas familiares,
comunitarias y estatales para reducir los daños y
propiciar normas sociales y culturales que la con-
denen.
Se requiere escalar iniciativas innovadoras que ya
han sido implementadas por algunas provincias,
como la política “Crianza sin Violencia” que incluye
talleres de formación para equipos técnicos y talle-
res para padres, madres y adultos responsables.
A su vez, es necesario fortalecer los Servicios de
Madre en taller de
Crianza Sin Violencia.
Protección Integral, asegurando una asignación
presupuestaria suficiente y el desarrollo de capaci-
dades de los operadores.