UNICEF Argentina/P. Haar
Estos desafíos se deben abordar como una prioridad de salud
pública. Resulta clave mejorar la cobertura y suficiencia de las
prestaciones de protección de ingresos para asegurar que las
familias tengan acceso estable a suficientes alimentos frescos
y de alta calidad. Además, es necesario diseñar un conjunto de
medidas que favorezcan el desarrollo de entornos saludables,
para que las y los consumidores cuenten con una oferta va-
riada y estable de alimentos de calidad.
Dada la alta prevalencia de sobrepeso y obesidad entre niñas,
niños y adolescentes, resulta clave implementar una política
integral enfocada en su prevención. En primer lugar, adop-
tar un sistema de etiquetado frontal de alimentos y bebidas
que advierta con claridad aquellos que tienen exceso de sodio,
azúcares libres y grasas. En segundo lugar, se debe establecer
una regulación estatal que prohíba la publicidad, promoción
y patrocinio de alimentos y bebidas de bajo valor nutricio-
nal. En tercer lugar, asegurar que las escuelas y otros entor-
nos frecuentados por niñas y niños sean libres de oferta y/o
promoción de productos perjudiciales para la salud. También,
establecer políticas fiscales como impuestos sobre productos
de baja calidad y subsidios a los alimentos frescos. Finalmen-
te, se deben complementar estas iniciativas con campañas de
comunicación masiva y de educación nutricional dirigidas a
niñas, niños y adolescentes.
El Comité de los
Derechos del Niño,
recomendó en 2018 a
nuestro país:
• Tomar medidas
urgentes para
abordar la
malnutrición,
y recopilar
sistemáticamente
datos sobre
seguridad
alimentaria y
nutrición infantil,
incluidos datos
relativos a la
lactancia materna,
el sobrepeso y la
obesidad, a fin de
determinar las
causas profundas
de la inseguridad
alimentaria y
la malnutrición
infantil.