La Masai Blanca es una película basada en la vida real contada por sus protagonistas, cuyo guionista ha tenido la intención de enfocar dos caras muy presentes en la sociedad europea, aunque no muy usualmente unidas, como son, el choque intercultural y el género.
Este largometraje hace un fiel reflejo sobre las diferencias culturales que asolan a esta pareja de enamorados y cómo lucha ella, una suiza con las ideas claras, para intentar afinar estas maneras y que su relación funcione.
La protagonista intenta introducirse en la cultura masai, aunque no complemente, ya que en demasiadas ocasiones llega a su límite. Ella siente la necesidad de ayudar a otros seres humanos, mientras que el masai no comprende esta necesidad y los trata como animales.
La masai no es una cultura fácil de comprender, tanto sus costumbres, como sus ciencias, no son muy comunes en las civilizaciones europeas, lo que lo hace más difícil de comprender para personas que no están acostumbradas a lo mismo que ellos.
Aun así, la chica venció todos los estereotipos que tenía su familia y se casó con el Masai, aunque las diferencias no eran fáciles para ella, por ejemplo, dormir entre ganado y en el suelo, verle beber sangre de los animales, sus hábitos alimenticios, vivir con la suegra, etc. Cosas que para personas europeas no son corrientes.
Además de todo lo anterior, también intenta convivir con el pensamiento machista de su esposo, aunque no le fue nada fácil, ya que eso le causa más de un episodio de tensión. Durante el largometraje se puede observar cómo la relación se va deteriorando, hasta que él le llega a maltratar físicamente con el fin de obtener su “respeto”. No voy a contar el final de esta historia real, mejor os invito a verla y a analizarla.
En esta película se ilustra perfectamente el machismo en sus numerosos aspectos, como puede ser el sentimiento de superioridad, el control obsesivo y la manera de actuar con ella durante sus primeros encuentros sexuales, donde la domina por completo y tan solo se ocupa de satisfacer su propia necesidad sexual.
LA MASAI BLANCA