Al principio pensaba que estar en el centro era como morir, ya que me faltaba mi libertad. Pero en realidad, me di cuenta de que era como una segunda oportunidad que me daba la vida, ya que tenía la posibilidad de retomar mis estudios para formar mi futuro y saber cómo actuar en la vida si me volvía a suceder alguna situación parecida a la que me había traído hasta aquí. Al fin y al cabo, uno pocos meses no era nada comparado con el resto de mi vida.
Todavía me acuerdo de aquél día que recuperé mi libertad y volví a mi vida normal, pero con una gran diferencia: había aprendido una valiosa lección de la vida. Así fue como me di cuenta de que había madurado al completo, de que ya no pensaba como una niña, sino que comencé a pensar como una mujer. Empecé a valorar más los pequeños detalles de la vida y también comprendí lo valiosa que era mi libertad. En definitiva esta experiencia me cambió la mentalidad al completo.
Pasaron los años, nos casamos y tuvimos una preciosa niña. Según iba creciendo, nos dimos cuenta de que la vida no era tan sencilla como nos imaginábamos cuando éramos unos críos. Sentía el temor de que le sucediera lo mismo que a mí. Así que decidí contarle mi historia para que ella pensara muy bien las cosas y no se dejara influenciar por la gente.
Afortunadamente mi hija no cometió el mismo error que yo. Me sentía llena de orgullo de tener una hija como ella. Estaba siempre muy mentalizada con sus estudios y era muy educada y respetuosa con todo y con todo el mundo. Decidió estudiar un grado superior y aprender la profesión de fisioterapeuta. Ahora trabaja y vive con su pareja, y siempre me dice lo feliz que es y lo agradecida que está. Y yo sigo igual de enamorada de mi marido.
Así es como ha transcurrido mi vida. En mi adolescencia aprendí una valiosa lección: que yo era responsable de mis actos y debía pensar bien las cosas antes de hacerlas, y que sí surgía algún problema tenía que afrontarlo y no mirar para otro lado. No sé lo que pensaría mi padre de ésto, pero esté donde esté, espero que se sienta orgulloso de nosotras.