En el libro “La Sed”, escrito por Enrique Patiño, se encuentra la enorme distopía de un mundo sin agua, cuyos habitantes, tanto animales salvajes como sociedades civilizadas deben hacer todo lo que puedan para poder encontrar este líquido y sobrevivir. Pero sería incorrecto pensar que esta sequía fue pura mala suerte o simplemente el fin de la ‘vida útil’ del planeta, ya que esta problemática fue causada por los humanos, quienes, en medio de su egoísmo y apatía, llevaron a cabo sus acciones corruptas e irresponsables a expensas del medio ambiente.
De igual manera, la realidad actual de Bucaramanga, en lo que respecta al medio ambiente, es deplorable, debido a la cantidad de problemas que se han presentado con el relleno sanitario El Carrasco. Desde hace más de una década se ha confirmado la necesidad de cerrar dicho lugar, y encontrar una alternativa que lo reemplace; sin embargo, esto no se cumplió y como consecuencia (entre otras), la ciudad en cuestión está empezando a encontrar sus calles llenas de basura, e incluso algunas cerradas por la abundancia de esta.
Las palabras del presente
Valery Redondo
Santiago Jaimes
El día a día antes de la pandemia era muy diferente a la que tenemos que vivir actualmente; hay varios aspectos por nombrar de los que más pudieron afectar nuestra cotidianidad durante esta crisis. Por ejemplo, anteriormente nuestras clases eran presenciales y no había probabilidad de que fueran virtuales, ahora, la mayoría de las estudiantes deben recibir sus clases en línea para evitar la propagación del virus. Nos costó acostumbrarnos a esta medida, pero ya la consideramos habitual.
Claro, fue un total reto poder afrontar esta nueva realidad, en especial para aquellas personas que no poseen los recursos para poder conectarse a una clase virtual correctamente, pues, según las estadísticas, el 96% de los municipios del país no poseen ni los recursos ni la cobertura para poder desarrollar esta modalidad. Actualmente, a pesar de que la pandemia nos ha dado una tregua, seguimos con esta modalidad, aunque muchas instituciones ya están empezando a volver a la normalidad con modelos híbridos que han permitido el regreso progresivo a las aulas de clase. Por eso, es importante continuar manejando los protocolos de bioseguridad para lograr la tan ansiada inmunidad de rebaño y soñar con aquello que perdimos y que nos enseño a valorar las pequeñas cosas de la vida.