Un Lugar 2025 Bachillerato 2025 | Page 20

Volando con la imaginación

La salsa

Antonella Coronel Villamizar. 11C
Escucharla hoy es complicado, es el desnudo y puro recuerdo de tu esencia y presencia, es tu personalidad refinada con cierta pizca de risa y sonrisa. Es claro que atender a esta música es verte desplomado y encantado en un sofá tapizado en azul vivo que da luz a la sala principal de aquel hogar en Bucaramanga. Las ondas sonoras maravillaban cada esquina del establecimiento llenando nuestros oídos, de lo que para ti era el mejor y real son de la música. Aquella melodía que enamoraba y llenaba de gozo al más monótono de una multitud cultural deslumbrada por un género que montado en un barco cargado de trayectoria y con grandes marineros encabezaba su ruta a través del mundo, sobre todo aquel lleno de vida y actitud acogedora capaz de caracterizar su especie del calor integral. Era aquella salsa de Héctor Lavoe que hacía cada domingo de mi vida,“ Un periódico de ayer”.

En donde sea que estés

Daniel Arturo Salazar Acosta. 10A
En aquel viaje que hice aproximadamente dos semanas atrás, te conocí, y me enamoré al instante de cada parte de ti: tus hermosos ojos que reflejaban un azul como el del océano, tu cabello que brillaba incluso mas que el sol y de tu piel blanca como la nieve.
Me anime a hablarte; sin embargo, me miraste con miedo y confusión, como si fuera algo que no debería existir, actitud que me dejo muy anonadado, llevándome a ir al hotel con lágrimas en mis ojos.
- ¿ Por qué tuviste ese desprecio? – pensé- ¿ acaso doy asco?
Estas preguntas me atormentaron toda la noche, tanto que tuve una pesadilla contigo, en la cual estábamos felices juntos en un viaje hacia este pueblo, pero en un accidente yo morí y tu quedabas devastada.
El sueño continuó por un rato, hasta que me levanté asustado y quise salir a despejar mi mente. Llegando a la iglesia te vi confesándote, por lo que decidí simplemente esperarte, sin embargo, cuando saliste y me viste empezaste a gritar desesperada
- ¡ Ya déjame en paz! ¿ qué más tengo que hacer? – decías con tono entre rabia y miedo – ¡ He intentado de todo para que me dejes en paz!
- ¿ Qué hay de malo conmigo?- te pregunté llorando- ¿ Por qué no puedes ni mirarme a los ojos sin ponerte loca?
- Entiende que tú y yo no podemos estar juntos en esta situación, primero date
cuenta de tu estado y mas adelante podremos estar juntos – dijiste en tono consolador antes de irte corriendo.
Me quedé inmóvil y herido, tanto que intenté volver al hotel para otra vez poder dormir, pero fue la misma historia, no pude. Sin embargo, esta vez fue algo distinto, no era que no pudiera descansar, sino que algo me llamaba fuertemente. Era una fuerza que no sabría explicarla, pero me llevó directo al cementerio del pueblo donde te encontré frente a una tumba con las rosas amarillas que tanto me recuerdan a ti y con la lápida reluciente, pero cuando me acerque solo corriste como siempre hasta tu casa.
A la mañana siguiente te busqué por toda la ciudad sin éxito, por lo que decidí ir a tu casa directamente, pero lo que vi cuando llegué y entré me dejo helado. Estabas tú, colgada al techo desangrándote, y debajo de ti una carta llena de sangre que leí sin pensarlo.
Michael …
- ¿ Quién era Michael? Debe de ser algún amigo de ella a quien quería mucho – pensaba, sin saber la triste realidad que estaba a punto de afrontar.
” Se lo mucho que me amabas, y que por eso te seguías aferrando a que podías seguir en este mundo viviendo feliz conmigo, pero eso se acabó, debes aceptar que moriste en un accidente cuando estábamos viajando a este pueblo.
Ya me estabas volviendo loca, creí que eras una simple ilusión mía, pero poco a poco me di cuenta que no era así, por eso

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trate de hacer hasta lo imposible para que ya te fueras, me confesé, cumplí tus últimos deseos, protegí y cuide tu tumba para que estuvieras contento y lo único que recibí fue que me volvieras mi vida un infierno.
Tu muerte fue demasiado difícil para mi por lo mucho que te amaba, y es por eso que las apariciones que seguías teniendo en mi vida me dolían y me enojaban.
Espero que puedas leer esto, para que entiendas porque me encuentro en este estado, y es que siento que por cómo nos sentíamos los dos, lo mejor es que estemos separados para el resto de la eternidad.”
Me quede perplejo con todo lo que me dijiste en la carta, sin embargo, me diste esos ojos que necesitaba para ver realmente como me encontraba.
Te agradezco por todos los momentos que me diste y por abrir mis ojos que se negaban a despertar, y a pesar que ya no estamos juntos siento tu esencia, por eso te escribo esto a manera de carta, por que se que donde sea que estes vas a poder leerla o al menos sentir lo que te trato de transmitir a través de estas palabras.
Con amor Michael