UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Page 90
Un Capitán de Quince Años
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Alvez, que no comprendía o no quería comprender, sólo repetía:
- ¡Yanqui! ¡Oh! ¡El pequeño yanqui!
Dick Sand formuló por segunda vez la misma pregunta, dirigiéndose también a
Coimbra, pero éste no respondió.
En aquel momento, en los oídos de Dick resonaron unas palabras pronunciadas
por una voz que conocía muy bien:
- ¡Vaya! ¡Pero si aquí está mi joven y querido amigo! ¡Estoy muy satisfecho de
volver a verle!
Harris estaba junto a Dick Sand.
- ¿Dónde está la señora Weldon? -preguntó el muchacho, plantándose frente al
canalla.
- ¡Oh, pobre señora! -comentó Harris aparentando unas lástima que no sentía-.
¡Pobre madre! ¡Cómo podía sobrevivir!
- ¡Muerta! -en los ojos de Dick brilló una luz de odio-. ¿Y el pequeño Jack?
Harris, en aquel tono irónico que ponía de manifiesto sus bajos instintos, contestó:
-¡Pobre niño! ¡Tantas fatigas no podía soportarlas una criatura tan delicada!
Así, ¡aquellos a quienes Dick tanto cariño profesaba ya no existían!
Sintió que todo su ser vibraba llevado por un irresistible deseo de venganza que
necesitaba saciar a toda costa. Sus ojos brillaban amenazadores y, de pronto, sin
que nadie pudiera detenerle, se abalanzó sobre Harris y cogiendo el cuchillo que
éste llevaba en el cinto, se lo clavó en el pecho.
El americano sólo tuvo tiempo de pronunciar una blasfemia, que más bien pareció
un rugido. Trastabilleó por unos instantes y cayó al suelo con el corazón partido
por la mano justiciera del grumete.
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