UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Page 8
Un Capitán de Quince Años
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que el barco no podía zozobrar aunque se trincase muy fuerte a estribor porque
estaba muy bien equilibrado, de pronto, el niño, señalando con su mano derecha
un punto en el horizonte, preguntó:
- ¿Qué es aquello, Dick?
El grumete se irguió sobre las barras. Miró con atención hacia el lugar indicado,
para gritar inmediatamente con voz fuerte:
- ¡Por estribor! ¡Un objeto en dirección al viento! ¡Por estribor!
Toda la tripulación se puso en pie y el capitán Hull, saliendo de su camarote se
dirigió a la avanzada.
Los que no estaban de guardia subieron al puente, e igualmente lo hicieron la
señora Weldon y el primo Benedicto.
- ¿Pueden ser náufragos? -preguntó la señora Weldon. El capitán Hull indicó que
a su parecer se trataba del casco de un barco inclinado sobre su costado.
El primo Benedicto aventuró que el hallazgo era un animal.
-No sería la primera vez -terminó el entomólogo- que se ha encontrado una
ballena dormida sobre la superficie de las olas.
-Es cierto -intervino el capitán-, pero ahora no se trata de un cetáceo, sino de un
barco.
Quince minutos más tarde, la Pilgrim se hallaba a menos de media milla del casco
inclinado ya que, efectivamente, se trataba de un navío que se presentaba por el
flanco de estribor. Parecía imposible que, inclinado como estaba, pudiese nadie
tenerse en pie sobre el puente. No se veía nada de su arboladura y en la parte de
estribor, entre la vigueta y los bordajes deteriorados, se apreciaba una ancha
abertura.
La impresión de los que lo contemplaban era que aquel barco había sido
abordado.
-Tal vez quede alguien a bordo -comentó la señora Weldon.
-No lo creo -contestó el capitán Hull-, ya que de ser así, se habrían dado cuenta
de nuestra presencia y nos harían alguna señal.
En aquel momento, Dick Sand reclamó silencio.
- ¡Escuchad! Oigo como el ladrido de un perro. Todos prestaron atención y
pudieron comprobar que un ladrido sonaba en el interior del casco. No cabía la
menor duda de que allí había un perro, aprisionado tal vez, porque era posible que
estuviese encerrado en las escotillas.
-¡Un perro! ¡Un perro! -exclamó el pequeño Jack.
La señora Weldon se dirigió al capitán:
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