UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Page 79
Un Capitán de Quince Años
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Así lo hicieron, pero al primer orificio que practicaron a la distancia de un pie del
nivel interior del agua, ésta aumentó en volumen lo que indicaba que la altura
exterior era más elevada.
No sin ansiedad, y con la mayor de las angustias, repitieron esta operación varias
veces ascendiendo hacia la parte superior del cono y en todas ellas el nivel del
agua iba subiendo, y el espacio libre para moverse y el aire acumulado era cada
vez menor.
El muchacho, entonces, se encaramó sobre los hombros del fornido Hércules y
con el hacha empezó a demoler la parte superior del hormiguero. Era su última
esperanza.
Al cabo de pocos minutos y cuando el aire parecía faltar ya, Dick consiguió su
propósito al mismo tiempo que un rayo de luz penetraba en el interior del cono.
El agua subió aún unas ocho pulgadas y se estacionó, lo que indicaba que se
había establecido el equilibrio con el nivel exterior.
-¡Salvados! -exclamaron todos a la vez.
- ¡Hurra! -gritó Hércules.
Y todos los cuchillos y hachas atacaron a la vez el casquete del cono, que fue
desmenuzándose poco a poco, ensanchando el agujero por donde penetró el aire
puro, que todos aspiraron con satisfacción.
Dick Sand fue el primero en subir a la cima del cono, pero al asomar la cabeza al
exterior lanzó un grito de espanto. Alrededor del hormiguero navegaban unas
barcas repletas de indígenas.
Al percibir al grumete empezaron a disparar sus flechas contra él.
Dick Sand escondió rápidamente la cabeza y comunicó a sus compañeros el
desagradable encuentro. Requirió el fusil y seguido de Acteón, Bat y Hércules,
subieron a lo alto y todos a la vez hicieron fuego sobre las embarcaciones. Varios
indígenas fueron abatidos, pero el número de éstos era mucho y en vez de
retroceder, asaltaron el hormiguero y capturaron a todos sus ocupantes.
La señora Weldon, el pequeño Jack y el primo Benedicto fueron trasladados a una
barca, y los restantes arrojados a una segunda piragua, que se dirigió hacia otro
punto de la colina.
Ante la superioridad del número, no era posible ofrecer resistencia, y sin embargo,
Dick y sus compañeros lucharon contra los veinte indígenas que tripulaban aquella
barca, algunos de los cuales fueron heridos.
Pronto fueron, no obstante, reducidos, y en pocos minutos recorrieron el trayecto
hasta alcanzar tierra firme.
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