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Un Capitán de Quince Años
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XVII
MALVADAS MAQUINACIONES
- ¿Así que no has podido llevar más allá de Angola al grupo de este imberbe que
ellos llaman capitán Sand? -preguntó Negoro a su compinche Harris, sentados
ambos al pie de un enorme banano, a la orilla de un arroyo.
-Y bastante he hecho -respondió el americano- con apartarlos doscientas millas de
la costa. Ese Dick Sand me miraba desde hacía algunos días algo inquieto. Sus
sospechas eran muchas y poco a poco iba comprendiendo la verdad.
-Esta gente estaría en nuestras manos si hubiesen penetrado cien millas más. Sin
embargo, no creo que se nos escapen.
-No es fácil -corroboró Harris, adoptando una actitud tranquila.
-Ya le arreglaremos las cuentas a ese capitán -exclamó Negoro.
Harris comentó:
-Cuando tan inesperadamente te encontré en la desembocadura del Longa, sólo
me rogaste que condujese a esta gente lo más lejos posible a través de esa
pretendida Bolivia. No hemos podido hablar más y me gustaría saber qué ha sido
de ti durante esos dos años de separación. Sólo sé que después de haberte hecho
cargo de una caravana de esclavos pertenecientes al viejo Alvez, del que somos
humildes agentes, abandonaste Cassange. ¿Tuviste algún contratiempo con el
crucero inglés?
-Poco faltó para que me ahorcasen, pero son riesgos del oficio, ya que no se
ejerce la trata de negros en la costa de África sin exponerse uno a recibir un
balazo. Fueron los portugueses los que me cogieron. ¡Dicen que ya no quieren la
esclavitud, después de haberse aprovechado de ella tanto tiempo! En fin, me
cogieron y me condenaron a terminar mis días en el penal de San Pablo de
Loanda.
- ¡Un sitio malsano para nosotros! -exclamó Harris, torciendo la boca.
-Tú lo has dicho -afirmó Negoro-. Por eso a los quince días de haber ingresado en
tan respetable lugar pude evadirme y ocultarme en la bodega de un barco inglés
que partía hacia Nueva Zelanda. Sufrí mucho oculto en aquel lugar, condenado a
vivir durante la travesía a base de galletas y un barrilito de agua. Por fin, y
después de haber practicado muchos oficios, incluso el de hombre honrado, tuve
la ocasión de enrolarme en la Pilgrim como cocinero, puesto que el que tenían a
bordo desertó.
A continuación, a instancias de Harris, Negoro relató con todo detalle la travesía
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