UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Page 31
Un Capitán de Quince Años
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oscuridad reinante no permitía distinguir las velas altas.
A eso de las tres de la mañana se produjo algo extraño. Los ojos de Tom, que se
hallaban fijos en un punto luminoso de la bitácora, perdieron en un instante el
sentido de la visión, y el negro cayó en una especie de somnolencia anestésica.
Sus sentidos se embotaron y por eso no vio que una sombra, la de Negoro, se
deslizaba por el puente hasta la misma bitácora, debajo de la cual colocó un
pesado objeto que llevaba en la mano.
Observó unos momentos la esfera luminosa de la brújula y se retiró con el mismo
sigilo.
Si al día siguiente Dick se hubiese dado cuenta del objeto colocado por el
portugués debajo de la bitácora, lo hubiera separado inmediatamente. Se trataba
de un trozo de hierro de magnetita, cuya influencia, corno es sabido, altera los
campos magnéticos. En consecuencia, la aguja de la brújula sufrió una alteración,
siendo desviada del Norte magnético, señalando el Nordeste, produciendo, por
tanto, una desviación de un cuarto de cuadrante.
Cuando Tom volvió en sí de su sopor, al dirigir la vista hacia el compás creyó que
la Pilgrim había perdido la dirección, y llevado por su buena voluntad movió la
barra con el propósito de colocar la proa del navío hacia el Este. Sin embargo, lo
que hizo fue desviar el barco en un cuarto de cuadrante, dirigiéndolo hacia el
Suroeste.
La Pilgrim navegaba entonces a una velocidad de 160 millas diarias, como término
medio, velocidad máxima que podía esperarse de un navío de aquellas
características.
Así, sin ningún otro incidente, transcurrió la semana del 14 al 21 de febrero,
mientras Dick Sand acariciaba la esperanza de cruzarse con algún buque, puesto
que su opinión era que se encontraban próximos a los parajes frecuentados por
los correos que hacen la travesía de un hemisferio a otro.
Sin embargo, a pesar de la vigilancia observada, el mar continuaba desierto y
ninguna nave aparecía a la vista.
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