UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Page 30
Un Capitán de Quince Años
www.infotematica.com.ar
ninguna alteración inmediata.
Durante el día, el grumete hizo funcionar cada media hora la guindola y la brújula,
que eran los dos únicos instrumentos de que podía valerse para apreciar el
camino recorrido, anotando siempre sus indicaciones.
A bordo había dos brújulas. La que estaba colocada en la bitácora, a la vista del
hombre encargado de la barra, y otra que estaba fijada a los barrotes del camarote
que había ocupado el capitán Hull. De esta forma el capitán del navío podía
comprobar siempre la ruta sin moverse de su aposento.
Dick Sand había recomendado a su gente que tratasen con el máximo cuidado
aquellos dos instrumentos que era conveniente comparar entre sí para asegurar
sin la menor duda sus indicaciones.
Sin embargo, en la noche del 12 al 13 de febrero, la brújula del camarote que se
hallaba fija por medio de una virola de cobre, se cayó sin que nadie se diese
cuenta de ello hasta el día siguiente.
Aquel hecho contrarió mucho a Dick. La brújula se había roto de tal modo que no
podía ser reparada.
Era algo inexplicable, pero en cierto modo posible, ya que la virola podía haber
estado oxidada y romperse debido al vaivén de la embarcación. Nadie era
responsable de aquella rotura, aunque aquello acarreaba en sí enojosas
consecuencias, puesto que en adelante Dick sólo podía valerse del compás de la
bitácora.
No obstante, aparte de este incidente, todo iba bien a bordo, y la señora Weldon
había puesto mucha confianza en Dick, con quien conversaba a menudo.
-Con estos vientos -decía el joven- no tardaremos en alcanzar el litoral de la
América meridional. Quizás incluso no derivemos mucho de Valparaíso.
Los negros cumplían a la perfección cuantas tareas les eran encomendadas, y
cada día se hacían más prácticos en el oficio. Tom se había convertido en el jefe
de la tripulación por unanimidad, turnándose todos en el trabajo, y en el descanso.
Sólo Dick pasaba noches enteras junto a la barra.
Nunca navegaban sin llevar colocadas las luces de posición, verde a estribor y
roja a babor, y tampoco se descuidaba, a pesar de que aquellos parajes estaban
desiertos, la vigilancia rigurosa durante la noche.
Dick Sand acusaba el cansancio y en algunas ocasiones su mano gobernaba por
puro instinto, ya que la fatiga le hacía cerrar los ojos.
La noche del 13 al 14 de febrero Tom reemplazó a Dick para que éste pudiese
tomarse unas horas de merecido descanso. El cielo aparecía cubierto y la
30