UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Seite 25

Un Capitán de Quince Años www.infotematica.com.ar VII EL CAPITÁN DICK El capitán Hull y sus hombres habían desaparecido para siempre en aquella terrible escena que acababa de desarrollarse a ojos de los pasajeros de la Pilgrim, que nada pudieron hacer por salvar a los desdichados. La señora Weldon cayó de rodillas y levantando los ojos al cielo, exclamó: - ¡Oremos y pidamos también al cielo fuerza y valor para nosotros! El barco, sin capitán ni tripulación que lo dirigiese, se encontraba a unos cientos de millas de tierra en medio del océano Pacífico a merced de las olas y del viento. Sólo podían esperar la ayuda del Todopoderoso, a cuya presencia acababan de comparecer el capitán Hull y sus marineros. No quedaba un solo marino a bordo de la goleta. Sólo Dick Sand, que no era más que un grumete, que conocía a su manera la navegación y en quien ahora se resumían las responsabilidades del capitán, del contramaestre y de la marinería. La presencia de una pasajera a bordo, con su hijo, nacía más dificultosa la situación. Cierto que había unos cuantos negros, que a su bondad unían el valor y un afán de servicio, pero no tenían las más elementales nociones del oficio. ¿Qué resolución debería adoptar Dick? Sabía muy bien que se encontraba fuera de ruta de los arcos mercantes y que los balleneros navegaban por lugares muy alejados. Estaba meditando profundamente, cuando Negoro avanzando hacia popa, se dirigió directamente hacia él. - ¿Qué desea? -le preguntó Dick. - ¿Puede decirme quién manda ahora el barco? Sin vacilar, el grumete dijo: -Yo. Negoro se encogió de hombros. - ¡Usted! ¡Un capitán de quince años! -Eso es -afirmó el joven avanzando hacia el cocinero-, un capitán de quince años. El portugués retrocedió. La señora Weldon, que se encontraba a pocos pasos, intervino: -Ya no existe aquí más capitán que Dick -dijo-, y es conveniente que todos sepan que sabrá hacerse obedecer. No lo olvide. El cocinero, rezongando, se inclinó con cierta ironía y regresó a la cocina. ¡Ah! Si Dick Sand hubiese tenido cuatro o cinco años más. Habría sabido servirse 25