UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Page 21

Un Capitán de Quince Años www.infotematica.com.ar VI TRAGEDIA EN EL MAR En la captura de una jubarte no puede dejarse de tomar ninguna precaución. Por eso el capitán Hull, experto ballenero, no dejaba nada a la improvisación. Comenzó por maniobrar de modo que, acercándose a la ballena por la parte contraria a la dirección del viento, ningún ruido pudiese advertirle la proximidad de la embarcación. El jefe de la tripulación era un marino que inspiraba toda la confianza al capitán y que dirigió la ballenera siguiendo la curva bastante pronunciada que formaba el banco rojizo en medio del cual flotaba el mamífero. Los remos se movían silenciosos y la embarcación había bordeado el banco de crustáceos, deslizándose sin hacer ruido por la superficie de las aguas. La jubarte no se movía ni parecía haberles visto aún. El capitán Hull, con aquellas maniobras, se alejaba del barco, hasta que media hora después de haberlo abandonado, la ballena se encontraba entre las dos embarcaciones. El momento de acercarse al monstruo había llegado. -¡Silencio! ¡Silencio! Remad más despacio, muchachos -dijo en voz baja. Con el mayor cuidado y evitando ponerse al alcance de la formidable cola, se acercaron al flanco izquierdo del mamífero. El capitán Hull, de pie en la proa con las piernas abiertas para lograr mayor estabilidad, sujetaba el arma con la que iba a propinar el primer golpe. -¿Preparados, muchachos? -interrogó el capitán. -Preparados -respondió Howik, en tanto que con sus manos aseguraba el timón. La ballena parecía dormir. Era el momento de atacar y por eso el capitán Hull, cogiendo el arpón por la parte media, y después de balancearlo varias veces con el fin de asegurar el golpe, lo proyectó con todo el vigor de su brazo. - ¡Atrás! -gritó inmediatamente. La ballenera, al impulso de todos los marineros, retrocedió con rapidez, apartándose de los coletazos del mamífero. - ¡Un ballenato! -exclamó el jefe de los tripulantes, dando a entender con aquel grito el motivo por el cual la ballena había estado inmóvil tanto tiempo. Al inclinarse casi por completo sobre el flanco, sintiéndose herida, la jubarte había dejado al descubierto un ballenato, al que amamantaba. 21