UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Page 19

Un Capitán de Quince Años www.infotematica.com.ar el cetáceo. Era evidente que representaba todo un cargamento de aceite. El capitán no pronunciaba palabra y todos los marineros parecían atraídos por algo irresistible. El pequeño Jack exclamó: - ¡Mamá! ¡Yo quiero coger la ballena para ver cómo es! - ¿Que quieres ese ballena, hijo mío? -dijo el capitán, dejando escapar de sus labios unas palabras que hacía rato le cosquilleaban-. ¿Y por qué no hemos de capturarla, amigos míos? Claro que somos pocos, pero... - ¡Hurra! ¡Hurra! -gritaron los marineros. El capitán, sin pérdida de tiempo, impartió las órdenes oportunas para la partida de caza, que en aquella ocasión tendría que llevarse a cabo con una sola embarcación por falta de hombres. La señora Weldon creyó un deber preguntar al capitán si constituía algún peligro atacar una ballena en tales condiciones, ya que ella sabía que eran tres las balleneras que generalmente se empleaban para la persecución de los cetáceos. El capitán sólo disponía de cinco marineros para armar un ballenero, ya que utilizar el concurso de los negros, que se habían ofrecido, era imposible. El manejo de una lancha de pesca exige marineros muy expertos. -Puede estar tranquila, señora -argumentó el capitán Hull-; en varias ocasiones he tenido que pescar una ballena con una sola embarcación y siempre he acabado por capturarla. No le quedaba otro remedio al capitán que confiar a Dick Sand el cuidado de la goleta, a pesar de que éste hubiera querido tomar parte en la pesca. Sin embargo, comprendió que los brazos de un hombre valían más que los suyos para la navegación de la ballenera, y se resignó, acatando las órdenes de su jefe. El mar, muy tranquilo en aquellos momentos, favorecía las maniobras de la ballenera. El viento empezaba a amainar y la Pilgrim sólo derivaría de una manera insensible mientras la tripulación estuviese alejada. Los cuatro marineros embarcaron en la ballenera y Howik les entregó dos grandes dardos que servían de arpones y largas lanzas de aguda punta, añadiendo además cinco rollos de cuerda resistente y flexible llamada "sondaleza" y que mide 600 pies de largo. Sólo faltaba embarcar al capitán Hull, que antes de hacerlo lanzó una última ojeada a su embarcación, para estar seguro de que durante su ausencia, que podía prolongarse varias horas, Dick Sand, que quedaba al mando, no tuviese que ejecutar ninguna maniobra. Todo estaba en orden, ya que el barco había sido 19