UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Page 14
Un Capitán de Quince Años
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-Creo muy acertada esta decisión -afirmó el comandante del navío.
El primo Benedicto apareció en aquel momento, tan ajeno y absorto como siempre
a cuanto acontecía a su alrededor.
Con la mirada reseguía todos los intersticios, huroneando debajo de las jaulas de
las gallinas.
- ¿Qué busca debajo de este banco? -le preguntó la señora Weldon.
- ¡Insectos! -respondió el aludido.
- ¡Pues lo que es en el mar no acrecentará usted su colección! -aseveró el capitán.
- ¿Y por qué no, caballero?
-Porque el capitán tiene su navío tan limpio que nada cazará en él -aseguró la
señora Weldon.
De esta manera transcurrían las interminables horas de aquella tediosa
navegación. El mar continuaba tranquilo y la calma obligaba a la Pilgrim a
detenerse. Muy poco se adelantaba hacia el Este en busca de vientos que le
fuesen más favorables.
Durante aquellas jornadas, la señora Weldon no perdía el tiempo. Enseñaba a leer
y a escribir a su hijo, cuidando de la aritmética su amigo Dick, que había apelado a
un original sistema para que las lecciones fuesen bien asimiladas por el pequeño
discípulo.
El abecedario y los números habían sido pintados en rojo sobre dados de madera,
confeccionando un abecedario móvil que el niño iba manejando guiado por sus
maestros para formar las palabras.
Un día, el 9 de febrero, por la mañana, Jack estaba tendido en el puente,
entretenido en formar una palabra que el viejo Tom debía reconstruir, una vez las
letras hubiesen sido revueltas.
De pronto, Dingo empezó a dar vueltas alrededor del niño, hasta que se detuvo
con la mirada fija, su pata derecha levantada, mientras su cola se agitaba furiosa-
mente. Después de algunos instantes, se arrojó de repente sobre uno de aquellos
dados y cogiéndolo entre los dientes lo colocó al lado de Jack. Aquel cubo
ostentaba una letra mayúscula: la S.
- ¿Qué te pasa, Dingo? -gritó el pequeño.
El perro, sin hacer caso, realizó por segunda vez la misma operación, cogiendo
otro dado que colocó al lado del primero. Aquel segundo cubo tenía pintada la
letra V en mayúscula.
Jack, asombrado ante aquellas maniobras, llamó a cuantos pasaban por cubierta,
para referirles lo que sucedía.
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