UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Page 13
Un Capitán de Quince Años
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IV
EL PERRO DINGO
Aunque el capitán Hull sentía cierta preocupación por aquella constante calma que
le obligaría a invertir un par de semanas más en la travesía desde Nueva Zelanda
a Valparaíso, la señora Weldon no se quejaba y se tomaba con filosófica paciencia
aquel contratiempo.
La goleta, una vez reanudada la marcha, había derivado al máximo hacia el Este.
Los cinco náufragos, que deseaban ser útiles, fueron instalados a bordo con la
máxima comodidad posible.
Cuando se trataba de realizar alguna maniobra, Tom, Austin, Bat, Acteón y
Hércules rivalizaban en ayudar a la tripulación y, ciertamente, cuando el colosal
Hércules tomaba parte en alguna maniobra, nadie más tenía que trabajar. Aquel
imponente negro era capaz de mover, él solo, todo el aparejo. El pequeño Jack
contemplaba a aquel gigante con admiración, sin tenerle ningún miedo. Por eso no
es extraño que el hijo de la señora Weldon se sintiese contento cuando el hercúleo
negro lo cogía entre sus manazas y le hacía dar vueltas en alto.
También Dick era un gran amigo de Jack, de la misma manera que enseguida lo
fue Dingo, que a bordo se comportaba muy bien. Aquel hermoso animal demostró
pronto una particular preferencia por el pequeño, aviniéndose a que su joven
compañero le hiciese servir de caballo, montado como un jinete sobre su robusta
anatomía.
Dingo se convirtió muy pronto en el favorito de toda la tripulación. Sólo Negoro
evitaba el encuentro con el animal, cuya antipatía, en cierto modo inexplicable, se
mantenía desde el primer momento.
La señora Weldon estaba satisfecha con aquellas nuevas amistades de su hijo,
particularmente del joven grumete, del que con mucha frecuencia hablaba con el
capitán.
En una ocasión, el 6 de febrero, el comandante de la goleta le dijo a la señora
Weldon.-
-Le garantizo que este muchacho será un buen marino bien pronto. Tiene el
instinto del mar y esto suple lo que ignora todavía, por su edad, de la teoría del
oficio.
-Es un excelente muchacho -aprobó la señora Weldon-, que nos ha causado una
inmejorable ocasión desde que lo conocemos. Mi marido piensa hacerle estudiar
para que a su tiempo obtenga el título de capitán.
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