tiempo.
Llegaban carros y más carros llenos
de soldados. Unos iban a luchar contra
el incendio, otros a reforzar las tropas
que debían mantener a la muchedumbre
lejos del siniestro. Algunos soldados
empezaron a montar el campamento para
pasar la noche, pues era evidente que el
ejército iba a quedarse allí varios días
para ayudar a los gendarmes.
Pero, de pronto, cuando la situación
era más crítica y Beauras iba a ordenar
a los gendarmes retroceder unos metros,
se produjo un hecho insólito que dejó
boquiabierto a todo el mundo y puso
punto final al problema.