UN AGUJERO EN LA ALAMBRADA | 页面 57

tiempo. Llegaban carros y más carros llenos de soldados. Unos iban a luchar contra el incendio, otros a reforzar las tropas que debían mantener a la muchedumbre lejos del siniestro. Algunos soldados empezaron a montar el campamento para pasar la noche, pues era evidente que el ejército iba a quedarse allí varios días para ayudar a los gendarmes. Pero, de pronto, cuando la situación era más crítica y Beauras iba a ordenar a los gendarmes retroceder unos metros, se produjo un hecho insólito que dejó boquiabierto a todo el mundo y puso punto final al problema.