UN AGUJERO EN LA ALAMBRADA | Page 55

quién sabe si, aprovechando el pánico, algún curioso no intentaría… Por otro camino llegaban más refuerzos en forma de gendarmes en bici, seguidos de unos carros arrastrados por caballos y abarrotados de soldados, venidos nadie sabía de dónde. Tal vez el fuego se había producido hacía tiempo y lo habían visto de lejos. Cuando llegaron los campesinos, se toparon con una barrera protectora bien situada, que les impedía el acceso directo al bosque de Epnoi. Mientras, el fuego se propagaba. Cuando se extendió a la pradera, los hombres se acercaban lo más posible y