desde hacía más de cuarenta años, y que
los que tenían más edad, o se habían
marchado, o se encerraban en el
mutismo más profundo; y que los
alumnos de las escuelas municipales ya
no estudiaban geografía. Los mapas
topográficos de la zona estaban en
blanco a partir de Epnoi, y allí,
simplemente, ponía: «Z ONA ».
Cuantas más vueltas le daba, más
absurdo encontraba Beauras trabajar sin
saber nada. El carpintero sabe lo que
hace, el panadero también. Beauras, en
cambio, estaba aquí todos los días,
desde la mañana a la noche, sin saber
por qué.