UN AGUJERO EN LA ALAMBRADA | Page 49

desde hacía más de cuarenta años, y que los que tenían más edad, o se habían marchado, o se encerraban en el mutismo más profundo; y que los alumnos de las escuelas municipales ya no estudiaban geografía. Los mapas topográficos de la zona estaban en blanco a partir de Epnoi, y allí, simplemente, ponía: «Z ONA ». Cuantas más vueltas le daba, más absurdo encontraba Beauras trabajar sin saber nada. El carpintero sabe lo que hace, el panadero también. Beauras, en cambio, estaba aquí todos los días, desde la mañana a la noche, sin saber por qué.