Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 474

—Y al final han aislado el virus exacto que andábamos buscando. Nuestros científicos cumplieron su misión, y aquí tenéis el fruto de todo su trabajo. Ante los ojos de Will, la gemela de la izquierda sacó algo que llevaba colgado al cuello y lo levantó. Brilló al ser iluminado por la luz de uno de los reflectores. Parecía una pequeña ampolla de cristal, pero Will no podía estar seguro a aquella distancia. —Esto es la flor y nata… Genocidio embotellado… El papá de todas las pandemias desde hace siglos. Lo hemos llamado Dominion. —Dominion —repitió la otra. —La romperemos en la Superficie y… —… y después la Colonia reclamará la tierra que le corresponde. La gemela que tenía la ampolla se la presentó a su hermana como si estuviera proponiendo un brindis. —Por un nuevo Londres. —Por un nuevo mundo —añadió la otra—. Sí; por el mundo. —¡No os creo, cerdas! ¡No son más que sucias patrañas! —exclamó Will entre dientes—. ¡Estáis mintiendo! —¿Para qué íbamos a tomarnos la molestia? —refutó la gemela de la derecha, levantando una segunda ampolla—. ¿Ves esto…? Tenemos también la vacuna, compañero. Mientras que vosotros los Seres de la Superficie no podréis producirla a tiempo. Todo el país quedará afectado, y a disposición del que lo quiera conquistar. —Y no te creas que estamos aquí abajo sólo por ti. —No, estamos haciendo un poco de limpieza general en las Profundidades, eliminando viejos renegados y traidores a la causa. —Y también estamos haciendo algunas pruebas finales con Dominion, pero eso ya lo han visto por sí mismos algunos de tus nuevos amigos. —Pregúntale a esa vagabunda, Elliott. Al oír su nombre, Elliott levantó la cabeza del rifle. —El Bunker —le dijo a Will sin pronunciar las palabras, sólo moviendo la boca, recordando las celdas selladas que se había encontrado yendo con Cal. Will pensaba con celeridad. Sabía que Rebecca, o las Rebeccas, como tenía que hacer el esfuerzo de recordar, eran capaces de la más abyecta crueldad. ¿Podía ser cierto? ¿Sería verdad que tenían una plaga en su poder? Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando ellas volvieron a hablar. —Vamos a lo que nos concierne, hermanito —dijo la Rebecca de la izquierda—.