Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 418

44 —¡Extraordinario! —exclamó el doctor Burrows, cuya voz repitió el eco una y otra vez hasta que sólo quedaron oyéndose las gotas de agua que caían en ráfagas esporádicas. Se encontraba ante dos grandes columnas de piedra en lo que parecía ser el final del camino. Se volvía hacia uno y otro lado tratando de captarlo todo al mismo tiempo. Para empezar, la clave de bóveda del arco tenía tallada un símbolo de tres picos que ya había visto varias veces en diversas construcciones con las que se había encontrado en su recorrido por las Profundidades, además de estarlo en una de las losas que había dibujado en su cuaderno. Era un símbolo que no tenía correspondencia con ninguno de los jeroglíficos de la Piedra del Doctor Burrows, así que el enigma que encerraba le desconcertaba y molestaba considerablemente. Pero aquello le pareció insignificante cuando dio unos pasos bajo la estructura y el camino se ensanchó en un área cubierta de grandes losas. Con pasmo creciente, se rió, se detuvo, y se volvió a reír cuando sus ojos encontraron el negrísimo vacío que tenía ante él. Se trataba del agujero en el suelo más grande que se pudiera imaginar. Él se hallaba en una especie de saliente que estaba suspendido sobre él. Desde lo alto soplaba el viento. Dio pequeños pasos sobre las desgastadas losas hasta el mismo borde del precipicio. Lo encontró de lo más inquietante, y el mero tamaño del agujero le hacía palpitar el corazón. Desde luego, no podía ver ni rastro del lado opuesto del agujero, que estaba completamente velado por la oscuridad. Echó de menos una luz más fuerte que la que tenía, una luz que le permitiera hacerse una idea más acertada de su tamaño, pero por lo que podía calcular, una montaña de gran tamaño hubiera cabido dentro, y con holgura. Levantando poco a poco la cabeza, pudo ver que en el techo había otro agujero equivalente: fuera lo que fuera aquel elemento geológico, el caso era que continuaba por arriba, y era por allí arriba por donde llegaban el viento y los esporádicos