Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Seite 384

Con el fuego crepitando a su espalda y empleando el antebrazo como escoba, empezó a barrer el polvo de los tres paneles. Para limpiar la parte superior de cada panel, se quitó su andrajoso mono azul y lo fue agitando por encima de la cabeza, a veces dando saltos para llegar más arriba. Esta actividad levantó una nube de polvo, y en el estado de debilidad en que se encontraba, el esfuerzo empezó a resultarle excesivo. Jadeando, se detuvo para observar su obra. Se alegró al darse cuenta de que no necesitaba quitar todo el polvo, porque combinado con la luz que proyectaba el fuego, una capa residual de polvo hacía las imágenes talladas en el panel incluso más fáciles de ver. —Bien, ahora voy a echaros un vistazo —anunció y, levantando sobre una página del diario el trocito de lápiz que le acompañaba fielmente a todas partes, silbó impaciente retazos inconexos de canciones mientras esperaba a que el polvo se asentara. A continuación, con la puntera de la bota, arrimó más astillas al fuego, y se volvió para otorgar a los paneles toda su atención—. Vamos a ver qué me cuentas… —le dijo al panel izquierdo en tono insinuante, como si flirteara con él, mientras caminaba para situarse justo enfrente. Bajo la intensa iluminación de las inquietas llamas, el doctor Burrows distinguió al instante que el panel representaba una figura tocada con un sombrero que recordaba vagamente una mitra baja. La figura tenía una fuerte mandíbula y una gran frente, y su porte sugería que se trataba de alguien enormemente poderoso, algo subrayado por el largo báculo que blandía en el puño cerrado. Aquella figura ocupaba la mayor parte del panel. Burrows siguió examinándolo, descubriendo que el hombre iba en cabeza de una serpenteante procesión de personas, una procesión que se alargaba hasta una gran distancia, haciéndose más pequeña a medida que se acercaba al horizonte por entre una llanura enorme y desolada. Acercó la cabeza al panel, y después la desplazó de un lado a otro, mientras las llamas de la hoguera danzaban y crepitaban. Limpió un poco más del polvo de la figura y sopló sobre la pulida superficie de cristal. Estaba tallado con muy bello estilo. —¿Influencia egipcia? —se preguntó el doctor Burrows, notando la semejanza con los objetos de aquel arte que había estudiado en la universidad. Se alejó un paso del panel. —Así pues, ¿qué quiere decir esto? Está claro que me quieres explicar que este tipo es un pez gordo, un líder del tipo que sea, una figura semejante a Moisés que tal vez condujo a su gente en un largo periplo hasta aquí, o… tal vez todo lo contrario,