Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 301
La señora Burrows inclinó hacia atrás la cabeza para mirar a la mujer, pero estaba
demasiado intrigada con el telediario como para hacerle más caso.
«Sí —respondió al entrevistador el hombre del huevo pasado por agua—. El
profesor Eastwood y su equipo de investigadores trabajaban en el hospital de Saint
Edmund las veinticuatro horas del día para identificar la cepa. Parece ser que estaban
haciendo progresos importantes, aunque se ha perdido toda la información».
«¿Nos puede decir cuándo empezó el fuego exactamente?», preguntó el
entrevistador.
«La alarma sonó a las nueve y cuarto de esta mañana», respondió el hombre del
huevo pasado por agua.
«¿Y nos confirma que en el incendio han muerto con él cuatro miembros de su
equipo?»
El hombre del huevo pasado por agua asintió con el semblante sombrío:
«Sí, me temo que así es. Todos ellos eran científicos excepcionales, muy valiosos.
Quiero aprovechar la ocasión para enviar mis condolencias a la familia de cada uno
de ellos».
«Supongo que es demasiado pronto para conocer el origen del incendio, pero
¿existe ya alguna hipótesis?», preguntó el periodista.
«En el almacén del laboratorio había una gran variedad de disolventes, así que
supongo que la investigación forense empezará por ahí».
«Durante la última semana se ha especulado con la posibilidad de que la pandemia
haya sido creada artificialmente. ¿Cree usted que la muerte del profesor Eastwood
podría…?»
«No quiero tomar en consideración semejantes conjeturas —repuso el hombre del
huevo pasado por agua en voz alta y tono desaprobatorio—. Todas esas teorías
conspirativas… El profesor Eastwood fue amigo mío durante los últimos veinte años,
y no caeré en…»
—El profesor Eastwood debía de estar acercándose demasiado… ¡eso es lo que
pasó! ¡Se lo han cargado! —gritó la señora Burrows, ahogando el sonido de la
televisión—. Por supuesto que es una conspiración. Seguro que son los rusos otra
vez, o los izquierdistas, que no paran de quejarse de lo que le hacemos al medio
ambiente. Ya veréis cómo empiezan a decir que la culpa de esta plaga la tienen los
gases de efecto invernadero y los pedos de vaca.
—A mí me parece que habrá salido de nuestros propios laboratorios, como ese