Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 262

otros renegados, y paro de contar… Pero te puedo decir, Will, que nunca me he sentido tan vivo como en los años que llevo aquí. Vivo de verdad. No, que se queden con su vida de plástico, llena de seguridades: a mí eso no me va. Drake se calló al llegar a una intersección con otro túnel. Les dijo que esperaran mientras sacaba varias cosas del equipo. Lo hizo como si fuera una tarea cotidiana, y sin dirigir a los muchachos ni una mirada. Cal estaba un poco más atrás que los otros dos, con miedo de haber molestado a Drake. Will observaba al hombre con interés creciente mientras sacaba una selección de aquellos cócteles que Elliott y él llevaban consigo a todas partes. —Bien —dijo Drake, después de colocar los cilindros en dos grupos sobre la arena, delante de ellos, por grupos en orden decreciente de tamaño. Los muchachos lo miraron expectantes. —Ha llegado el momento de que aprendáis a utilizarlos. —Se hizo a un lado para que pudieran ver la disposición de cilindros en el primer grupo, el mayor de los cuales era un grueso tubo de circunferencia ligeramente mayor que la de un desagüe, y unos veinte centímetros de largo—. Todos éstos que tienen las bandas rojas alrededor… son explosivos. Cuantas más bandas tienen, más larga es la mecha. Si recordáis, Elliott puso un par de éstos con cables trampa. Will abrió la boca para decir algo, pero Drake levantó la mano para que se callara. —Antes de que preguntes: no, no voy a hacer aquí ninguna demostración con explosivos. —Se volvió al otro grupo de objetos—. Pero a éstos, como sabéis —dijo pasando la mano por encima de una serie de tubos más pequeños que había colocado junto a los explosivos—, los llamamos cócteles. Este —señaló el más grande— es la artillería pesada, el mortero. Podéis ver que, a diferencia de otras armas de fuego, carece de gatillo. Levantó el mortero para mostrárselo. —Es sencillo, pero resulta muy efectivo para quitar de en medio a un gran número de enemigos. O sea, de styx. El revestimiento —golpeó con los nudillos haciendo un ruido sordo— es de hierro, y está cerrado por los dos extremos. —Le dio unas palmadas, como si se tratara de un bongo alargado—. Esta versión en particular se detona golpeando el extremo. —Aspiró hondo—. La carga puede consistir en lo que se quiera: sal gema, hierro o barras de grafito son muy efectivos si se quiere eliminar a un gran número de objetivos. Es lo que se dice un seductor de multitudes —dijo con una sonrisa sardónica—. Probad a levantarlo para que veáis lo que pesa, pero, por lo