Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 260

inquebrantable hacia Drake, que después había hecho extensiva a Elliott. Y Cal no era muy diferente a Chester en su lealtad hacia los dos renegados. Estaba transformado, tal vez a causa de su roce con la muerte. Alguna vez estallaba su viejo carácter bravucón, pero en general su hermano estaba más tranquilo, y con respecto a su situación se mostraba casi estoico. Estoico, sí; ésa fue la palabra que utilizó Will para describir en el diario el cambio de temperamento de su hermano. La había aprendido de su padre, y cuando él le había explicado su significado, había entendido que el estoicismo implicaba debilidad, una disposición a aceptar lo que fuera, no importaba lo malo que fuera. En aquellos días, sin embargo, empezaba a darse cuenta de que no era así, y de que una persona que se enfrentaba a una situación en la que le iba la vida o la muerte necesitaba un cierto distanciamiento para poder pensar con serenidad, y no tomar a causa del pánico una decisión equivocada. En las semanas siguientes, Drake les dio clases de manera regular sobre varios temas como, por ejemplo, cómo encontrar comida y prepararla. En realidad, aquello empezó con la ostra de cueva, que una vez cocida sabía como un calamar extremadamente correoso. Drake también los llevó en cortas misiones de patrulla y les enseñó a manejarse en el terreno. En cierta ocasión, los despertó a una hora que parecía muy temprana, aunque la hora realmente no tenía mucho significado en aquella permanente oscuridad. Les dijo a los tres que se prepararan, y los llevó por el túnel que estaba debajo de la base, en dirección opuesta a la Llanura Grande. Sabían que no iba a ser una salida muy larga, ya que les dijo que cogieran sólo una cantimplora de agua y algunas raciones ligeras, mientras él cargaba a la espalda una mochila llena. Mientras recorrían una serie de pasadizos, los muchachos charlaban entre ellos para pasar el tiempo. —Esos imbéciles integrales —soltó Cal cuando Will y Chester hablaban de los coprolitas. Drake oyó el comentario. —¿Por qué crees eso? —preguntó en voz baja. Will y Chester se callaron. —Bueno —respondió Cal, recuperando aparentemente algo de su antigua petulancia—, no son más que unos animales bobos… metiéndose por la tierra como si fueran inútiles babosas. —Así que ¿piensas que nosotros somos mejores que ellos? —le presionó Drake —. Por supuesto que sí. Drake negó con la cabeza mientras seguía delante de los demás, guiándolos por el