Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 235
de haber bastantes para formar un batallón, y por lo que hemos estado viendo, en el
Tren de los Mineros llegan cuellos blancos de alto rango casi cada día. —Drake
frunció el ceño—. También sabemos por alguien que es de fiar que los científicos
bajan aquí a hacer experimentos con seres humanos. Se dice que han establecido una
zona de pruebas, aunque yo todavía no la he localizado. ¿Esto no te dice nada? —Se
detuvo para examinar a Will con sus ojos sorprendentemente azules—. ¿No sabes
nada sobre este asunto? —le preguntó.
El muchacho negó con la cabeza.
—Bueno, entonces necesito saber exactamente todo lo que tú sepas. ¿Quiénes sois
vosotros?
—Eh… vale —respondió Will sin saber por dónde empezar, ni cuánto quería oír
Drake realmente. Se sentía exhausto y le dolía hasta el último músculo de su cuerpo
por haber cargado a Cal, pero estaba dispuesto a ayudar a Drake en todo lo que
pudiera. Así que empezó a contar con cierto detalle. El hombre lo interrumpía de vez
en cuando con alguna pregunta, sus modales se iban dulcificando y se volvía más
cordial a medida que Will contaba su historia.
Contó cómo su padre adoptivo, el doctor Burrows, se había empezado a fijar en
un grupo de personas extrañas que abundaban de pronto por Highfield, y cómo había
comenzado a investigar quiénes eran, lo que le había llevado a excavar un túnel por el
que había terminado llegando a la Colonia. Después explicó cómo su padre había
cogido voluntariamente el Tren de los Mineros. Al llegar a este punto, tragó saliva con
dificultad.
—Mi padre está ahora por aquí abajo, en alguna parte. ¿Usted no lo ha visto? —se
apresuró a preguntar.
—No, yo no. —Drake levantó la mano, como tratando de tranquilizar al
muchacho—. Pero, y no quiero darte esperanzas, hace poco he hablado con un
trampero… —Se quedó dudando.
—¿Y…? —preguntó Will muy ansioso, apremiándole a que continuara.
—A él le había dicho un pajarito que había un forastero merodeando por uno de
los asentamientos. Por lo visto, no es ni colono ni styx… y lleva gafas…
—¿Sí? —Will se inclinó hacia delante, expectante.
—Y toma notas en un libro.
—¡Es mi padre! ¡Tiene que ser él! —prorrumpió el chico, riendo de alegría—.
¡Tienes que llevarme hasta él!