Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 223
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—La plaza de los Palos de la Cruz —dijo Drake mirando la señal que había junto a la
grieta del suelo, en forma de ranura de buzón. Will calculaba que habían andado a
marchas forzadas unas diez horas, con frecuentes trozos que habían ido corriendo
para alcanzar el lugar donde hasta ese momento había tenido la certeza de que había
muerto Cal. Tanto él como Chester estaban completamente agotados, pero imbuidos
de una frágil esperanza.
A propuesta de Drake, habían parado por el camino un par de veces para
descansar, pero nadie había hablado mientras bebían agua y mascaban unos palos
salados de sabor indescriptible que el taciturno hombre había sacado de una bolsa.
Mientras corrían, sin otra guía que la apenas visible lamparilla de minero de
Drake, Elliott había ido todo el tiempo detrás de ellos, en la sombra, imposible de ver.
Pero ahora se encontraba con ellos, mientras Drake permanecía casi al borde del
agujero en forma de ranura de buzón, un lugar aterrador que Will había esperado no
volver a ver nunca en su vida, una puerta abierta al mundo de la muerte.
Drake desabrochó la hebilla y dejó a un lado el cinturón con todo el equipo que
colgaba de él, mientras Elliott le tendía una mascarilla que él se colocó sobre la boca y
la nariz.
—Esto es un regalo que me hizo un Limitador muerto —dijo sonriendo secamente
a los muchachos. A continuación comprobó que la extraña lente que llevaba en un ojo
estuviera correctamente colocada.
—Quiero ayudar —declaró Will—. Voy con usted.
—No, lo siento.
—Cal es mi hermano. Era responsabilidad mía.
—Eso no tiene nada que ver. Tú te quedarás vigilando con Elliott. Hemos
mandado al carajo todas las normas al venir aquí, y no quiero que me pillen en la
trampa de azúcar. —Señaló a Chester—: Este es el más fuerte de los dos, así que él
vendrá conmigo.