Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 143
preguntas, se mostraron completamente hostiles.
No tenía ganas de discutir con ellos, así que hice lo que me indicaban. Me alejé de
allí, al principio a buen paso, pero me paré en cuanto me perdieron de vista. No estaba
muy seguro de ir en la dirección adecuada. Tenía la sospecha de que querían que me
perdiera en aquel laberinto de túneles, de forma que volví sobre mis pasos y
entonces…
En este punto, el doctor Burrows volvió a chasquear la lengua contra los dientes y
a mover la cabeza hacia los lados. …y entonces me perdí completamente.
Pasó la página sacudiéndola, como si siguiera molesto consigo mismo, y vio su
descripción de la casa vacía que había descubierto, y de las cabañas que la rodeaban.
Volvió a pasar páginas como si la cosa no le interesara mucho, y llegó a una que
estaba muy sucia, llena de manchas. Su letra, que no resultaba muy legible ni en la
mejor de las ocasiones, se volvía allí casi imposible de entender, y sus frases
apresuradas cruzaban la página en distintos ángulos, ignorando completamente la
horizontalidad. En algunos lugares, las frases estaban escritas una encima de otra,
como agujas de tricotar literarias. En el margen inferior de tres páginas sucesivas
figuraba garabateada en mayúsculas grandes y cada vez más irregulares, la palabra:
«perdido».
«Impresentable, impresentable —se reprochó a sí mismo—. Pero la verdad es que
no me encontraba en condiciones…»
Entonces le llamó la atención un pasaje que leyó en voz alta:
No sabría decir cuánto tiempo llevo deambulando por esta maraña de pasadizos.
En ocasiones me ha abandonado toda esperanza, y me he resignado al hecho evidente
de que podría no salir nunca de aquí, pero ahora pienso que todo ha merecido la
pena…
Justo debajo de esto, un encabezamiento anunciaba orgullosamente «el círculo de
piedra». En las páginas siguientes, lo que aparecía era un dibujo tras otro de las
piedras que constituían el monumento con el que se había topado. No sólo plasmaba
la posición y la forma de las piedras, sino que en las esquinas de cada página había
dibujado unos círculos que representaban lupas, como si fuera algo que veía a través
de ellas, con los símbolos y la extraña escritura tallada en las caras de las piedras, todo
con meticuloso detalle. Pese al hambre y sed que tenía y que iban en aumento, se
había entusiasmado al descubrir las inscripciones. Como no sabía cuánto tiempo tenía
que hacer durar sus provisiones, se había obligado a consumir cada día lo menos