Roderick Gordon - Brian Williams
Túneles
—Muy bien, mamá, muy bien. —Rebecca intentó tranquilizarla. Se atrevió a
acercarse más a su madre, que estaba jadeando, e intentó aflojarle la mano con la que
aferraba la sartén. Su madre no opuso resistencia. Rebecca suspiró con alivio y,
mirando a su alrededor, vio algunas manchas oscuras sobre la moqueta. Podía ser
barro o quizá (acercó la cara y frunció el ceño al comprobarlo) sangre.
—Si sangran —declaró la señora Burrows, siguiendo la mirada de su hija—, puedo
matarlos. —Tensó los labios y mostró los dientes al exhalar un pequeño gruñido, y a
continuación empezó a reírse de manera espantosa, con una risa extraña y chirriante.
—¿Qué te parece si nos tomamos una tacita de té? —ofreció Rebecca con una
sonrisa forzada, mientras su madre recuperaba la calma. Y pasándole el brazo por la
cintura, la condujo a la sala de estar.
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