Tuneles Roderick Gordon 1 Túneles | Page 149

Roderick Gordon - Brian Williams Túneles 22 Rebecca estaba tumbada sobre la cama, mirando al techo. Acababa de darse un baño caliente, se había puesto la bata de color amarillo limón, y se había colocado la toalla en el pelo, en forma de turbante. En la radio que tenía al lado de la cama había sintonizado una emisora que transmitía música clásica, y la chica escuchaba una melodía, que tarareaba suavemente, mientras meditaba sobre todo lo ocurrido durante los tres últimos días. Todo había empezado cuando la despertaron a altas horas de la noche llamando al timbre y aporreando la puerta de la casa. Tuvo que levantarse e ir a abrir porque su madre, con las potentes pastillas para dormir que le habían prescrito últimamente, no estaba para el mundo: no habría podido despertarla ni una banda de trompetistas borrachos. Al abrir la puerta casi la tira al suelo el padre de Chester, que irrumpió en el recibidor y la bombardeó a preguntas. —¿Está aquí mi hijo? Todavía no ha llegado a casa. Hemos intentado llamarle al móvil, pero no lo coge. —Tenía la cara lívida, y llevaba un impermeable beige arrugado y con el cuello torcido, como si se lo hubiera puesto a toda prisa—. Pensamos que igual había decidido quedarse a dormir. Está aquí, ¿no? —Yo no... —alcanzó a responder ella cuando, al mirar en la cocina, se dio cuenta de que el plato con la cena que le había dejado a Will estaba entero. —Dijo que estaba ayudando a Will en un trabajo, pero... ¿está aquí? ¿Dónde está tu hermano? ¿Puedes decirle que quiero hablar con él, por favor? El señor Rawls hablaba atropelladamente al tiempo que echaba nerviosas miradas al recibidor y a la escalera. Dejándolo solo con sus inquietudes, Rebecca subió corriendo al dormitorio de Will. No se preocupó por llamar: sospechaba ya lo que iba a encontrarse. Abrió la puerta y encendió la luz. Ni su hermano se encontraba allí, ni la cama había sido deshecha. Volvió a apagar la luz y cerró la puerta tras ella. Bajó en busca del padre de Chester. —No, ni rastro de él —explicó—. Me parece que estuvo aquí por la noche. Pero no sé dónde pueden haber ido. Tal vez... 149