Tuneles Roderick Gordon 1 Túneles | Page 120

Roderick Gordon - Brian Williams Túneles 20 Chirriando, la puerta se abrió. Will y Chester se quedaron inmóviles. La adrenalina les corría por las venas mientras enfocaban las linternas hacia el oscuro espacio que tenían ante ellos. Estaban preparados para darse la vuelta de inmediato y echar a correr, pero como no vieron ni oyeron nada, se decidieron a atravesar la puerta. Lo hicieron sin respirar, mientras los latidos de sus corazones retumbaban en sus oídos. Las linternas recorrieron desordenadamente el interior. Se hallaban en una cámara casi cilíndrica de no más de diez metros de largo, con pronunciadas ondulaciones en sentido longitudinal. Delante de ellos había otra puerta, idéntica a la que acababan de atravesar, excepto que tenía una especie de ventanilla con un pequeño cristal que había perdido su transparencia bordeado por un marco con remaches. —Es algo parecido a una cámara estanca —observó Will adentrándose en ella. Sus pasos resonaban en el suelo de hierro—. ¡Muévete! —le dijo innecesariamente a Chester, que había traspasado la puerta tras él y, sin que se lo pidiera, la estaba cerrando y volviendo a bajar los picaportes. —Será mejor que lo dejemos todo como lo encontramos —explicó Chester—, por si acaso. Tras intentar, sin conseguirlo, vislumbrar algo a través del opaco cristal de la ventanilla, Will levantó los tres picaportes de la segunda puerta y la abrió hacia fuera. Se oyó un pequeño silbido, como cuando el aire se escapa de un neumático. Chester le dirigió a Will una mirada inquisitiva a la que éste no hizo caso al internarse en la pequeña cámara contigua. De unos tres metros cuadrados, sus paredes eran como las del casco de un viejo barco, formadas por planchas de metal oxidado unidas por soldaduras muy visibles. —Aquí hay un número —observó Chester al cerrar los picaportes de la segunda puerta. Amarillento y deteriorado por los años, había un gran número cinco pintado en la puerta, debajo de la oscura ventanilla. Mientras avanzaban con cautela, las luces alumbraban los primeros detalles de algo que tenían delante: era un enrejado de barras de metal entrelazadas que iba del suelo al techo y cerraba completamente el paso. La linterna de Will proyectó sombras 120