Tuneles Roderick Gordon 1 Túneles | Page 118

Roderick Gordon - Brian Williams Túneles Había una puerta empotrada en la roca. La linterna de Will alumbró su superficie llena de arañazos. Parecía antigua pero recia, y estaba llena de remaches redondeados que eran como mitades de pelotas de golf espaciadas por el marco. A un lado de la puerta, había tres grandes picaportes. Alargó una mano para tocarla. —¡Eh, no! —gritó Chester, con miedo. Pero Will no le hizo caso y golpeó ligeramente en la puerta con los nudillos. —Es de metal —dijo, pasando la palma de la mano por la superficie; era brillante, negra y rugosa, como melaza. —¿Qué? No estarás pensando en entrar, ¿verdad? Will se volvió hacia él con la mano todavía en la puerta. —Éste es el único camino que puede haber tomado mi padre. ¡Por supuesto que pienso entrar! Diciendo esto, se acercó más, agarró el picaporte superior e intentó accionarlo. Pero no fue posible. Le pasó la linterna a Chester y volvió a intentarlo con las dos manos, empujando hacia abajo con todo su peso. Tampoco se movió. —Prueba hacia arriba —sugirió Chester, resignado. Will volvió a intentarlo, esta vez empujando hacia arriba. El picaporte crujió un poco al principio y luego, para su sorpresa, giró sin problemas hasta que encontró su sitio en lo que Will supuso que era la posición de abierto. A continuación hizo lo mismo con los otros dos picaportes y luego retrocedió. Recuperando la linterna, colocó una mano en el centro de la puerta con la intención de abrirla empujando. —En fin: vamos allá —le dijo a Chester, que por una vez no se opuso. 118