Texto: Nazareth Skierkier- 12.° grado
La naturaleza paradójica de don Manuel
La novela de Miguel de Unamuno, San Manuel Bueno, mártir, presenta a un pueblo altamente influenciable por las palabras y actos del cura párroco, don Manuel. El padre es considerado lo más importante del pueblo y su propia identidad está ligada a él. Nadie en Valverde de Lucerna creería que don Manuel no está seguro de lo que él predica de manera tan determinada. Su figura es una paradoja al tener tanto poder y causar semejante efecto sin realmente apostar por la existencia de la vida eterna. Su insistencia en mantener el secreto de su duda guardado con el fin de preservar una fe superficial, lo vuelve una figura literaria controversial.
Desde el comienzo de la historia sabemos que Ángela es admiradora de don Manuel. Es por ello que ella, al volver a su pueblo, se decide confesar con él para sentir su bendición. No pasa mucho tiempo para que ella se dé cuenta de que él huye de sus pensamientos. En el testimonio ella explica,“ su vida era activa, y no contemplativa, huyendo cuanto podía de no tener nada que hacer’( 415). Los pensamientos que lo atormentan son las dudas sobre su fe. Don Manuel se siente atascado en la culpa de no decir la verdad y el miedo a lo que la verdad puede hacer en el pueblo. Esto lo lleva a un dilema moral del que no se puede despojar hasta su muerte. Como explica un análisis de la obra,“ por amor al pueblo, a su felicidad que asocia a la tranquilidad, Don Manuel ocultará su secreto, sus dudas sobre la inmortalidad”( Ezcurra 857). El pueblo se convierte en un puente para él ya que considera que la fe de los demás lo puede acercar al cielo.
Travesía • revista estudiantil | 31