TOM SOWYER Tom Sawyer - Mark Twain | Seite 98

Tom Sawyer www.librosmaravillosos.com Mark Twain Escucharon un rato, que les pareció interminable, y después el mismo sordo fragor turbó el solemne silencio. -¡Vamos a ver lo que es! Se pusieron en pie de un salto y corrieron hacia la orilla en dirección al pueblo. Apartaron las matas y arbustos y miraron a lo lejos, sobre el río. La barca de vapor estaba una milla más abajo del pueblo, dejándose arrastrar por la corriente. Su ancha cubierta parecía llena de gente. Había muchos botes bogando de aquí para allá o dejándose llevar por el río, próximos a la barca; pero los muchachos no podían discernir qué hacían los que los tripulaban. En aquel momento una gran bocanada de humo blanco salió del costado de la barca, y según se iba esparciendo y elevándose como una perezosa nube el mismo sordo y retumbante ruido llegó a sus oídos. -¡Ya sé lo que es! -exclamó Tom-. Uno que se ha ahogado. -Eso es -dijo Huck-; eso mismo hicieron el verano pasado cuando se ahogó Bill Turner; tiran un cañonazo encima del río y eso hace salir a flote al cuerpo. Sí; y también echan hogazas de pan con azogue dentro, y las ponen sobre el agua, y van y donde hay algún ahogado se quedan paradas encima. -Sí, ya he oído eso -dijo Joe-. ¿Qué será lo que hace al pan detenerse? -A mí se me figura -dijo Tom- que no es tanto cosa del pan mismo como de lo que dicen al botarlo al agua. -¡Pero si no le dicen nada! -replicó Huck-. Les he visto hacerlo, y no dicen palabra. -Es raro -dijo Tom-. Puede ser que lo digan para sus adentros. Por supuesto que sí. A cualquiera se le ocurre. Los otros dos convinieron en que no faltaba razón en lo que Tom decía, pues no se puede esperar que un pedazo de pan ignorante, no instruido ni aleccionado por un conjuro, se conduzca de manera muy inteligente cuando se le envía en misión de tanta importancia. -¡Lo que yo daría por estar ahora allí! -exclamó Joe. Y yo también -dijo Huck-. Daría una mano por saber quién ha sido. Continuaron escuchando sin apartar los ojos de allí. Una idea reveladora fulguró en la mente de Tom, y éste exclamó: -¡Chicos! ¡Ya sé quién se ha ahogado! ¡Somos nosotros! 98 Preparado por Patricio Barros