Tom Sawyer
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Mark Twain
de despabilarle, y en un solo minuto estaba vestido, salía por la ventana y gateaba
en cuatro pies por el tejado, que estaba al mismo nivel. Maulló dos o tres veces, con
gran comedimiento; después saltó al tejado de la leñera, y desde allí, al suelo.
Huckleberry le esperaba, con el gato muerto. Los chicos se pusieron en marcha y se
perdieron en la oscuridad. Al cabo de media hora estaban vadeando por entre la
alta hierba del cementerio.
Era un cementerio en el viejo estilo del Oeste. Estaba en una colina a milla y media
de la población.
Tenía como cerco una desvencijada valla de tablas, que en unos sitios estaba
inclinada hacia adentro y en otros hacia fuera, y en ninguno, derecha. Hierbas y
matorrales silvestres crecían por todo el recinto.
Todas las sepulturas antiguas estaban hundidas en tierra; tablones redondeados por
un extremo y roídos por la intemperie se alzaban hincados sobre las tumbas,
torcidos y como buscando apoyo, sin encontrarlo.
«Consagrado a la memoria de Fulano de Tal», había sido pintado en cada uno de
ellos, mucho tiempo atrás; pero ya no se podía leer aunque hubiera habido luz para
ello.
Una brisa tenue susurraba entre los árboles, y Tom temía que pudieran ser las
ánimas de los muertos, que se quejaban que no se los dejase tranquilos. Los dos
chicos hablaban poco, y eso entre dientes, porque la hora y el lugar y el solemne
silencio en que todo estaba envuelto oprimía sus espíritus. Encontraron el
montoncillo recién hecho que buscaban, y se escondieron bajo el cobijo de tres
grandes olmos que crecían, casi juntos, a poco trecho de la sepultura.
Después esperaron callados un tiempo que les pareció interminable. El graznido
lejano de una lechuza era el único ruido que rompía aquel silencio de muerte. Las
reflexiones de Tom iban haciéndose fúnebres y angustiosas. Había que hablar de
algo. Por eso dijo, en voz baja:
-Huck, ¿crees tú que a los muertos no les gustará que estemos aquí? Huckleberry
murmuró:
-¡Quién lo supiera! Está esto de mucho respeto, ¿verdad?
-Ya lo creo que sí.
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Preparado por Patricio Barros